EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Habrá obispas anglicanas Desfachatez
LA IGLESIA de Inglaterra aprobó la consagración de mujeres obispos, si bien admitió la promoción de un código de conducta para los que se oponen a una medida que estuvo a punto de costar un cisma a la facción más importante de la confesión anglicana, después de que unos 1.300 clérigos amenazasen con abandonarla si no se garantizaban alternativas para los objetores. La ampliación de la ordenación de obispos para el género femenino se planteó hace años en la Iglesia de Inglaterra, que abrió la posibilidad del sacerdocio para los dos sexos en 1994, pero el mecanismo debía ser regulado por el sínodo que, tras enconado debate, concluyó con el visto bueno a la propuesta por parte de 28 obispos, por 12 que se opusieron. Es obvio que cada confesión puede hacer sobre este asunto lo que considere más conveniente, pero la equiparación de la mujer al hombre es un signo de los tiempos al que, antes o después, deberán plegarse todas las organizaciones arcaicas. UNA de las razones del despegue alemán tras la II Guerra Mundial fue la capacidad de los ciudadanos de aquel gran país para digerir la tragedia, su valentía a la hora de denunciar el gravísimo error que aquel pueblo había cometido, su disposición a pedir perdón y a rectificar el rumbo y, consiguientemente, su vehemente deseo de contribuir a construir una Europa solidaria e interconectada en la que no fuese posible una nueva desviación. Italia fue el otro gran país europeo del Eje, pero los italianos no parecen recordarlo. El gobierno actual se ha embarcado en una peligrosa aventura de excitación de la xenofobia autóctona que por fuerza tiene que provocar susceptibilidades, rechazos y hasta indignación. Los gitanos están siendo fichados por la policía mediante unos boletines que registran celosamente la «etnia» de los sometidos al control. Los gitanos piensan que se preparan expulsiones masivas. La comunidad judía, ógicamente muy sensibilizada, ha equiparado este inicuo censo a los realizados en la época fascista. No hay parangón posible, obviamente, pero el símil termina de afear esta detestable desfachatez de Berlusconi.