EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
La justicia europea y Endesa Anonimato
EL TRIBUNAL de Justicia de la UE emitió una sentencia en la que considera que el aumento de competencias de la Comisión Nacional de la Energía, medida que permitió poner condiciones a las opas de E.ON y Enel y Acciona sobre Endesa, viola las normas comunitarias. En concreto, afirma que el decreto de febrero de 2006 que facultaba a la CNE para analizar fusiones energéticas «vulnera la libre circulación de capitales y la libertad de establecimiento y no está justificado por el objetivo de garantizar la seguridad del suministro energético». En virtud de aquella disposición, la CNE tiene que autorizar la adquisición de participaciones en un porcentaje superior al 10 % del capital social -o cualquier otro que conceda influencia significativa- en empresas activas en el sector energético. La sentencia es testimonial pero acredita ciertas propensiones intervencionistas del Gobierno poco compatibles con una política industrial solvente. HUBO un tiempo en que el nombre de los generales de nuestros Ejércitos eran conocidos. Apellidos tonantes y temibles, sus vicisitudes en los diferentes destinos eran interpretados por los hermeneutas como señales de apertura o de cerrazón del sistema. Del franquismo, primero; de la balbuciente democracia que nacía, después. Hoy, felizmente, el nombre de los altos mandos militares apenas adquiere relieve cuando llega al BOE. El nuevo y flamante Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Julio Rodríguez, era un ilustre desconocido para la opinión pública hasta ayer mismo. Su valía profesional y personal había quedado recluida, como es natural, al ámbito militar. En lo político, permanecía en el más absoluto anonimato. Quizá algún día pueda establecerse un parangón entre el estamento militar y el poder judicial. La pervivencia de 'jueces estrella', que personalizan su función y adquieren relieve y notoriedad al margen de la tarea puramente jurisdiccional, es, a juicio de muchos, una señal de bisoñez del sistema. Uno quisiera, como Montesquieu, que el Poder Judicial fuera «invisible y nulo» en el Estado constitucional.