BURRO AMENAZADO
El envero
LA GENTE del vino, un año más, está nerviosa antes del envero, la maduración de la uva que cambia el verde tierno de los racimos por el amarillo o el morado, según que la variedad sea blanca o tinta. Ya se ha producido en los viñedos meridionales, desde Lanzarote a Andalucía, pero en los pagos de León, frescos y norteños, ocurrirá en la primera quincena de agosto. Los bodegueros del 2008 sueñan con una añada sobresaliente, pero la dilatada primavera de lluvias y las plagas de los campos encharcadizos dificultan que sus ansias se cumplan. No se dan las condiciones de los años de sequía que provocan cosechas de calidad, con uvas perfectas llenas de azúcar concentrado, clave de mostos de postín. Mientras, sumilleres y vendedores se afanan en que elijamos su denominación de origen y, enseguida, nos llevan a sus especulaciones de olfato desarrollado, como el de un perro de caza: -Fíjate que en los Riberas del Duero aparece el aroma a ciruela, en los Rioja un regusto a cereza y, en los de Toro, sabores a pasas y moras. En el Bierzo, como está veci no a la Montaña Cantábrica, los matices del arándano, el mismo que comen los osos, y, en el Priorato, aromas de fresón. Desde luego, agarrarte el cermeño con tanta cultura y aflojando fuerte la cartera, te deja un poco enigmático: no sabes si te han timado, por pardillo vitivinícola, o si necesitas un cursillo de catas intensivas para que desaparezca el pelo de la dehesa, el que te hace disfrutar con vinos peleones y baratos. La cabeza da vueltas cuando oyes que si no embaulas un Jean Michel Gerin de Cote Rotie, Syrah de 2003, eres un aldeano, aunque tu conocimiento del francés afirme que un morapio procedente de la Costa Asada debe ser un invento para hooligans tostados como cangrejos en el Mediterráneo. -Mira, Pancho, a ver si dejas de beber prieto picudo, garnacha y albarín, que pareces un carnero montaraz de los Oteros. Lo q ue se lleva es el vino biodiná mico, el que se guía por los ciclos de la luna.