EN POCAS PALABRAS LETRA PEQUEÑA
Polémica seguridad aeroportuaria La porra
UN REPORTAJE descubría estos días la agobiante seguridad en los aeropuertos, y especialmente sobre los controles de líquidos en el equipaje de mano de los pasajeros. La polémica emana de la normativa que ampara semejantes excesos. Se trata del controvertido reglamento 1.546 de 2006. Consiste en un único anexo que, entre otros puntos, prohíbe llevar líquidos en envases de más de cien mililitros, y que sorprendentemente es secreto. Los expertos sostienen que no sólo es inútil para garantizar la seguridad sino que, sobre todo, es ilegal. El reglamento seguirá incomodándonos el resto del verano pero puede que al volver de vacaciones pase a mejor vida. Son varias las acciones políticas y judiciales que se han emprendido para que sea retirado y que previsiblemente serán respondidas en otoño. Ojalá cunda la cordura y desaparezcan estas incómodas trabas que son fruto de una obsesión enfermiza por la seguridad. EL PRÍNCIPE de Asturias, siempre en su papel institucional, no quiso hacer pronósticos al ser requerido por los periodistas españoles para participar en la porra sobre las medallas que la representación española obtendrá en los juegos de China pero sí aventuró que podríamos mejorar el récord de Barcelona-82, dada la buena situación de nuestro deporte. España está obteniendo un protagonismo extraordinario en las más llamativas especialidades deportivas: del tenis al fútbol, del baloncesto al motociclismo, del ciclismo al automovilismo Y esta brillantez no es fruto de la ciencia infusa ni de un afán deportivo especial sino del desarrollo socioeconómico y cultural: existe una relación, una proporcionalidad, no del todo directa pero tendencialmente indiscutible, entre la prosperidad de un país y sus éxitos deportivos. La porra, en este caso, tiene trampa: no es tan difícil pronosticar que este país que ha llegado a cotas de bienestar admirables -pese al bache actual, que será pasajero- tendrá unos resultados deportivos proporcionados a este maravilloso despegue al que debemos regresar en cuanto sea posible.