CRÓNICAS BERCIANAS
La lista negra
EN EL BIERZO no se andan con chiquitas y el ingenio se agudiza cuando pintan bastos. Ahora que las discográficas se dedican a reconvertir en modernidad éxitos pasados por falta de nuevos talentos, cuando en literatura proliferan las publicaciones bazofia de escritores sin ideas, de moqueta y subvención, o en el cine la temática más fresca es la Guerra Civil; aquí le plantan cara a la banca. Sí, ese sector intocable, dueño de usted y mío, que cada mes le recuerda y le cobra la deuda que con él ha contraído. Vamos, ¡lo lógico! Los de la asociación de comerciantes La Cebra de Ponferrada, que han elegido ese animal como marca de colectivo -no precisamente por las rayas de presidiario-, quieren elaborar una especie de lista negra de los bancos y cajas de ahorro que no les sueltan dinero, ahora que la cosa se pone fea. Siempre han cumplido con sus pagos, pero ahora, por eso que llaman crisis o desaceleración, no les mueven papel. Desconozco si llevar a la práctica esa lista de la vergüenza bancaria es legal o no, pero, ¡qué quieren que les diga!, a mí me parece la mar de simpática. Y hasta puede que, en mi ilusa imaginación, llegue a ser efectiva. La banca cumple una necesidad social, (como en ocasiones lo hacen las prostitutas y los prostitutos), pero también son un centro de usura. Y les pongo un ejemplo sencillo: Hace unos días en La Coruña me vi obligado a sacar dinero y como mi tarjeta lamió el cajero de otra entidad de ahorro que no era la mía, sólo por eso, le tuve que pagar ocho euros. ¡Tela!. Eso: tela. Y las dos eran cajas de ahorro confederadas, o como lo llamen. Debían entenderse, ¿no? Por eso, cuando ahora desde este Bierzo alguien se revela al verdaderamente poderoso, y porque puede que yo esté dando los últimos coletazos de lo que me queda de ingenuidad, sintonizo con los comerciantes de la Cebra y me coloco también el traje a rayas blanco y negro. Lo digo más que nada, porque soy de los muchos que están subyugados a la hipoteca. Una responsabilidad mía desde luego, pero claro que en el fondo me apetece ver esa lista negra de bancos que se olvidan en los momentos malos de quien ha engordado en parte sus abundantes cuentas de resultados. Con todo, al final me temo que la película acabará como siempre acaban estas cosas, y hasta dudo que algún día vea pegado en los cartelones de Lazúrtegui esa lista de los que no dan crédito al comerciante o al industrial en tiempos de marasmo. Las vacaciones tienen un efecto social sedante. Y si no, ¿Dónde están las voces de los sindicatos en esta crisis?, ¿Dónde está la crisis del PSOE de Ponferrada?, ¿Se acuerdan de ella?. Yo no. Parece que fue hace un lustro cuando le quitaron a Saavedra el sueldo de los 48.000 euros que Riesco le concedió. Es más, ese efecto sedante está permitiendo que los de la comarcal socialista y sus hermanos políticos del grupo municipal de Ponferrada hayan vuelto a enfundar sus puñales. Ahora empiezan a quererse. Y en el PP ponferradino y berciano ¿qué?. Pues eso: ni está, ni se le espera. Cerrado por vacaciones. Aunque sea tragicómico decirlo, en estos días sólo parece hacer acción política Tarsicio Carballo, que, aunque se repite más que el ajo, no deja de parir un comunicado diario.