TRIBUNA

Manuel Muñiz Alique, pasión por la Justicia

Publicado por
EMILIO M. TORRES
León

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HACE UNOS DÍAS la prensa diaria publicó la noticia del fallecimiento de nuestro buen amigo don Manuel Muñiz Alique. Su muerte produjo el pesar natural de sus familiares y amigos, así como un vacío en el campo jurídico que no se olvidará tan pronto. Don Manuel nace en León a principios del siglo XX, en una familia de clase media acomodada. Muy pronto inicia sus estudios en la enseñanza primaria y continúa con el bachiller elemental. Deja el bachillerato porque su familia numerosa carece de medios para atender los estudios de sus hijos. Sin una vocación decidida, pero lleno de ímpetu e ilusiones, escoge en su primera juventud diferentes profesiones un tanto raras, como la de futbolista o torero, hasta que un día las abandona todas cuando siente con fuerza la vocación del Derecho, lo que cambiaría radicalmente toda su vida. Desde que conoce lo que es ser abogado se entusiasma por todo lo que significa ésta carrera. Manolo, como le decimos sus amigos, aparece siempre jovial y alegre y dispuesto a cualquier iniciativa. Careciendo de medios económicos, vuelve al bachillerato y luego emprende la carrera de Abogado , pero por vía libre, lo que consigue con mucha facilidad. Una vez que obtiene el título de derecho, centra su vida en el despacho para atender a la numerosa clientela que le aumenta cada día. Es ahora cuando cobra forma su propia personalidad tan característica y sigue desenvolviéndose en la vida social y amistosa con toda soltura y prestigio. Se casa muy pronto con Doña Pilar Bermuy, todo bondad y belleza que le da como fruto una familia de 10 hijos y una suegra consciente de sí misma. En consecuencia, Don Manuel se ha ido retirando del mundanal ruido para tratar de atender a su familia, pero fatigado de su inútil empeño, confía ésta tarea a su mujer que por ser demasiado buena no cambiará mucho la disciplina familiar. Cada día aparece menos preocupado por la vida social leonesa y desde luego muy ajeno a toda empresa política, religiosa o de cualquier otra tendencia. Apenas se le ve por la calle en las tertulias, solo cuando va de su despacho a casa. La vida del Aabogado ha ido cambiando con los años y siempre conforme de las exigencias de la clientela. Podríamos decir que los cambios por los que pasa Don Manuel en su vida, se reducen a tres fases o estadios que evolucionan naturalmente entre sí: En el primero es cuando el optimismo y el bienestar dominan en su espíritu, principalmente por los éxitos que ha ido teniendo por su carrera de abogado, pero no olvidará nunca la preocupación que tiene por la orientación y enseñanza en su numerosa familia, que aunque se siente fracasado como educador sin embargo está orgulloso y satisfecho de servirla. Se podría decir que dejaba la educación de sus hijos a iniciativa y tarea propia de su mujer. Ya en esta primera fase de su vida, tiene plena confianza en el Código Civil y en su trabajo como solución de los problemas jurídicos. Acude con alguna frecuencia a las tertulias del casino y otras reuniones de amigos, dando prueba con ello de ser un modelo de ciudadano honrado y sencillo. En una segunda fase de vida se ve a don Manuel que va perdiendo la relación social y amistosa para entregarse totalmente al estudio y práctica del Derecho. Para él, el Derecho se reduce a modo de las ciencias y las ramas del saber, a un Código Civil en donde de forma sintética y clara tiene lugar la redacción de todo derecho. La tercera y última parte de la vida de don Manuel está marcada por la impresión que le causa la grave enfermedad que le diagnostican a su esposa, Pilar, y el no haberla podido atenderla como se merecía por la dedicación constante a su profesión. Cierra con desprecio el despacho y así obtiene todo el tiempo posible para cuidarla y mimarla. A pesar de los cuidados, muere su mujer, después tras una larga enfermedad, mientras Don Manuel se ve fracasado y pesaroso. No ve otra solución para disminuir su remordimiento que la entrega al servicio y al recuerdo de su señora. Al mismo tiempo, decide publicar el libro con que hace tiempo soñaba y en el que estudiaba el valor de la justicia en la democracia. Pero no en vano, ha pasado un cierto tiempo, y ya ha perdido gran parte de su visión, lo que le impide atender a la impresión del libro, al tiempo que sus fuerzas físicas y síquicas han disminuido notablemente, con lo que su gran ilusión se viene abajo. Entra en un periodo de desesperación que no encuentra consuelo con ninguno de los hijos, pues cada uno tiene ya su forma de vivir particular a la que él ya no se aviene. Para mayor mal, cuando caminaba por la vida ya con bastante edad y desorientado, sufre una caída que le perjudica notablemente en su cuerpo y en su espíritu, de la que solo sacará mas pesimismo que le dominaba. Descontento d e todo decide retirarse a una residencia, en la que no encontrara mas que decepción que le consume las ganas de vivir. Y sin pedir ayuda a sus familiares y un tiempo de silencio en dicha clínica, le llega el fin de su existencia, con gran dolor y sentimiento de sus familiares y de tu amigo. Ahora tu vida la resumimos diciéndote los que la conocimos bien, que fuiste un hombre que te entregaste al servicio de la justicia sin olvidar para nunca a tu numerosa familia y amigos que ahora te echamos tan de menos.

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