Diario de León
Publicado por
ANDRÉS ABERASTURI
León

Creado:

Actualizado:

QUE un país es un elemento vivo, contradictorio, capaz de cambiar -y ay de él si no cambia- y en el que ocurren cosas cada día, resulta algo evidente y necesario. Pero nos estamos pasando, tengo para mi que empezamos a rebasar el límite de lo digerible porque el otro límite, el de los tolerable, lo hemos rebasado ya con creces hace tiempo y tal parece que, cansados por el esfuerzo, vencidos por la rutina, la sociedad -que siempre es civil- ha aceptado que la democracia consiste en votar cada cuatro años y dejarlo todo en manos de los políticos una vez depositado el voto. Grave error. No he amanecido optimista, pero es que es muy fuerte asistir en silencio al bochornoso reparto de vocales en el CGPJ; es que ya no tratan ni de disimular: son, directamente, ex altos cargos de unos y de otros. Es que sigue ahí don Cándido Conde Pumpido, el fiscal general del Gobierno (lo del Estado es sólo un eufemismo desde hace mucho tiempo) pese a las sentencias del Supremo que confirman lo que el, en su momento, califico de «ridículo». Desde luego yo no hubiera esperado un cese que no se va a producir, yo hubiera dimito ya por vergüenza y/o por coherencia conmigo mismo; pero ese es un valor que no cotiza. Si lo ha intentado hacer -dimitir- el piloto que está en la comisión de investigación de la tragedia de Barajas, harto de presiones, de filtraciones interesadas y negadas, incómodo con una situación que no es la que debería ser ni de lejos. Y podríamos seguir con una CEOE y una banca que ahora resulta que quieren ser intervenidas por el Estado. Podríamos seguir con los jueces pin-pam-pum, como el Juez Tirado que es responsable, por supuesto, pero en menor medida, desde luego, que un sistema caótico cuyo último ejemplo podría ser la increíble huida de Rodríguez Menéndez. Y el PSOE que se indigne con CGPJ por anular la multa a la jueza de Denia que impugnó la constitucionalidad del matrimonio homosexual. Yo, que defiendo esa Ley y la bendigo, entiendo perfectamente que fuera discutible y lo imperdonable sería que una magistrada con dudas razonables sobre el tema, no consultase con el Constitucional. Pero aquí cada uno tira para su casa sin ningún disimulo, se aplaude o se abuchea según convenga, se respeta o se denigra según nos vaya bien o mal y nada importa el honor, la dignidad, la coherencia y el respeto por el contrario.

tracking