Publicado por
León

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AUNQUE MUCHOS estén pensando en la reforma del código de los conductores de vehículos, no. No y no. No es esa la reforma a demandar. Circular no sólo se refiere a conducir, circular implica moverse, ir de un sitio a otro y a veces, con algo peligroso entre las manos. Cada vez que llueve las calles se llenan de personas con paraguas, gentes que consideran que la calle es suya y que no se dan cuenta de que, el paraguas, tal y como demuestra algún héroe del cómic inglés, es un arma en toda regla. Sin exagerar, que además de poder blandirse como una espada tiene unas pequeñas puntitas de hierro, a veces también de plástico, que se convierten en un verdadero peligro, sobre todo si cuando uno va caminando y el paraguas le queda a la altura de la cara.

Una cosa incomprensible. ¿Por qué el que lleva paraguas siempre va al cobijo de los edificios? Eso es algo permitido, es obvio que la calle es de todos, pero de repente, siempre o casi siempre, el

obliga a salir del cobijo de las fachadas a los

y a mojarse. Como ocupan más espacio y no controlan esa extensión de su mano obligan al resto a adaptarse a sus movimientos. Porque eso es así. Y si no, fíjense a partir de ahora. O hagan la prueba convirtiéndose en un

La cosa se complica cuando se trata de parejas o de grupos. Dos

en una misma acera ya es excesivo. No porque lo sea realmente, si no porque las personas armadas con el protector de la lluvia parecen convertirse en los únicos amos del espacio transitable. Y... si hay soportales, ¿por qué caminan bajo ellos con el paraguas abierto? Debe de ser algo de la ciencia, como la división de cero entre cero, que parece no tener una explicación, de momento, razonable.

De momento ya hay dos tribus, los

frente a los

Está claro quiénes son siempre los victoriosos. Eso sin contar, cuando, y perdón por el comentario, a una se le ocurre ir a la peluquería en un día de lluvia. Si el resultado siempre es apabullante en este caso la victoria de los armados es más que segura, es por goleada.

La Wikipedia es un mundo sin parangón. Es algo increíble. Pues resulta que existe, un protocolo para usar el paraguas. El primer punto es tan obvio y tan poco secundado que hay que recordarlo: «Cuando vamos por la calle con el paraguas abierto tendremos que levantarlo para no chocar con otros paraguas o cuando veamos a una señora o señorita, a personas mayores y en general de menor tamaño que nosotros. Por el contrario, si la persona que viene de frente es más alta, nosotros lo bajaremos». Omitiendo lo de señora o señorita, ¿es algo tan complicado de hacer?

Pere Navarro debería trasladar el código de puntos del carné de conducir y crear un código de circulación para los que deseen convertirse en

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. Restar puntos a los que, cuando circulen con él, se conviertan en agresivos, monopolizadores de la calle y los soportales y zonas a cubierto. Para estos, tres puntos menos. Otros tres menos para los que lo llevan en la mano como una barra de pan y lo van moviendo y jugando. La DGT se forraría más que con los radares y más con este invierno.