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León

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UNA Y OTRA vez, suelen criticarle sus adversarios «el optimismo antropológico» del que suele hacer gala y ostentación el jefe del gobierno, Rodríguez Zapatero. En la ocasión más reciente, Zapatero, aseguraba que el 2009 será un año «duro y difícil», aunque añadía a renglón seguido que espera que, a partir de marzo comience a «recuperarse el empleo». Insiste, sin embargo, en que en los próximos meses (enero y febrero) seguirá esa misma «tendencia de datos malos» y que espera una recuperación del empleo a partir de marzo, cuando se vean los efectos del «importante» volumen de inversión pública.

Es decir, ha vuelto a su argumento de que en marzo o abril debiera empezar a producirse una cierta creación de nuevo empleo, como efecto del impacto de los 33.000 millones de inversión que el Gobierno ha movilizado para obras públicas. Está convencido Zapatero de que esos trabajos deben producir un impacto favorable en el desempleo, con lo que confía en que se puedan ver «cifras menos preocupantes» a partir de marzo o abril. Eso sí, tampoco perdió la oportunidad de recordar que en los últimos cuatro años, es decir, en su primera legislatura, los servicios públicos de empleo registraron tres millones de empleos nuevos en España. Pero insistiendo en que, ahora mismo, la principal tarea del Gobierno es recuperar el millón de puestos de trabajo perdidos en el 2008, y su confianza en que se podrá conseguir ese propósito a partir de la segunda parte del 2009, y con la perspectiva del 2010 y 2011. Esos son los plazos de la recuperación de la crisis: arrancaría en la segunda mitad de este año, pero es probable que se prolongue en los dos años siguientes.

Naturalmente, no coincide con ese optimismo el principal partido opositor. Soraya Sáenz de Santamaría ha calificado de dramática la cifra de parados, y Mariano Rajoy ha señalado que el dato del paro de diciembre, comparados con los de la Unión Europea (UE), son especialmente negativos por cuanto España tiene una media del doble de personas que no pueden trabajar que el resto de países de la UE. Esto requiere medidas y requiere que el Gobierno convierta este asunto en «una urgencia y una prioridad nacional». A su vez, el portavoz Montoro ha reiterado sus opiniones ya repetidas en media docena de ocasiones contra las propuestas del Gobierno sobre financiación autonómica, de las que dice que «promueven más endeudamiento, más déficit público, lo que en definitiva supone más crisis económica y más paro a corto plazo para todos los españoles». Ciertamente, confían el gobierno y el PSOE en que el terrible peso del paro empiece a aliviarse sin tardanza. Incluso confían en que esos malos datos no incidan en la voluntad de los votantes de marzo, y en mucha menor medida, en las de junio...

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