EN POCAS PALABRAS
Esperanza iraquí
EL ÉXITO DEL bloque electoral articulado en torno al Gobierno que lidera el primer ministro Nuri al Maliki en los comicios provinciales de Irak constituye un hecho de gran relevancia política y social para el futuro de un país. El cansancio de tantos años de enfrentamiento civil y religioso tras el derrocamiento de Sadam Hussein ha conducido a los ciudadanos iraquíes hacia las elecciones más pacíficas que se recuerdan desde la intervención de EE UU y a una considerable pérdida de influencia de los partidos confesionales, que arrasaron en la cita electoral de 2005. Pero la fragilidad de una sociedad cuyas heridas después de años de inestabilidad violenta aún no han cicatrizado y la obcecación del terrorismo de raíz islámica de no permitir el apaciguamiento de un país clave para la región siguen suponiendo graves amenazas que solo podrá conjurar un gobierno integrador y dialogante que cuente el respaldo internacional a la autonomía iraquí.