EL RINCÓN | JAVIER TOMÉ
Superhéroes
A PESAR DE LOS lógicos achaques atribuibles a su avanzada edad, pues ambos han cumplido los 80 años, tanto el atildado y elegante Tintín como el marinero Popeye, más bruto por cierto que un potaje de tuercas, siguen moviéndose con soltura y aplauso por el escenario público. Es lo que tienen lo superhéroes, seres de ficción capaces de trascender el ámbito de sentimientos del cómic para convertirse en personajes de carácter universal. El tuerto y bastante zafio Popeye, auténtico ídolo de masas por otra parte, prosigue su eterna querella con el temible Bruto, peleados para la eternidad a causa del disputado amor que sienten por Olivia. Ya no quedan hombres con el temple de este descarriado navegante, cuyo combustible vital son los tiros de espinacas. Y ahí sigue, a pesar de sus 80 tacos, bien acompañado en sus viñetas por un divertido elenco de figurantes.
Mayor polémica ha provocado el aniversario de Tintín, un chiquillo de pelo rubio y chispeante que se mantiene en eterna edad de merecer, además de siempre dispuesto a poner remedio a los torcidos renglones del mundo. Dotado de una sangre fría que llega a constipar, el joven reportero inició hace décadas una campaña para exportar a lejanas fronteras los valores del deber, el trabajo y una moral inflexible. Se le ha acusado de muchas cosas, entre ellas de estandarte del capitalismo más salvaje. Incluso se ha llegado a asegurar que la explicación a su desinterés por el dulce arte del apareamiento, se debe a la homosexualidad del muchachito belga. Teoría que levanta ampollas entre los tintinólogos, entre los que destaca nuestro compañero, y sin embargo amigo, Javier Fernández Zardón, conocido en los ambientes de crápula como Motorines. Ellos tienen la última palabra.