la opinión del lector

¿Un autobús hacia la desesperación?

Publicado por
León

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Si Dios fuese sólo un ser tremendo y justiciero, vengativo, duro y lejano, entonces habría razones para temerlo. Si se le teme, es razonable querer olvidar hasta su idea, pero no mirar o negarlo no significa que no exista. Los que confiesan haber tenido experiencias de la divina presencia dicen algo muy diferente. Ahí están de acuerdo las principales religiones y, sobre todo, los místicos: Dios es sobre todo amor, Amor puro, donación, comprensión y misericordia. El Dios que vemos a través del cristianismo, por ejemplo, se deja pegar, torturar en su forma humana, encarnado en Cristo, y sigue amando a los que le dañan y odian. Por eso, los que así ven a Dios, más que temer, esperan de Él lo mejor, confían en Él, le buscan en su vida cotidiana. La vida es gris y dura a menudo, hallamos el dolor, la vejez, la muerte, sin embargo, al pensar en un Dios que nos mira con ternura, como a hijos y no como a enemigos a los que juzgar, se llena de poesía, de sentido alegre. La muerte no es ya un abismo, un desesperante caer en la nada o en algo peor, desconocido, sino un volver a los brazos comprensivos del Padre Eterno. Sólo los malvados han de temer el juicio después de la muerte. Los demás, gozan de él, también aquí. Sin duda, Dios es Incomprensible pero permite comprender y dar sentido a nuestro mundo. La mayor parte de los grandes pensadores cristianos han concluido que Dios quiere nuestra felicidad, que disfrutemos de la vida, que gocemos, aquí, con sentido común, sus dones, y luego eternamente con Él. Muchas veces, los que sufren sólo hallan consuelo en la esperanza puesta en Dios. Otros, tristemente su desesperanza, y eso no ayuda a disfrutar la vida. Ilia Galán (Madrid).

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