la opinión del lector
Muchas cañas y pocas truchas
Giro el Diario buscando la contraportada y me encuentro con la crónica del desvede de don Pedro Vizcay. En la imagen, un pescador sujeta una trucha muerta bandeada después de varias horas en la cesta. Aun recuerdo la antológica contraportada del año pasado con una niña sujetando una trucha kilona muerta, en una imagen que parecía sacada del blanco y negro de la posguerra, donde el hambre hacía héroes de aquellos capaces de llevar carne a la mesa. La crónica repasa la jornada etiquetando los ríos por número y tamaño de las capturas: el Esla mal, el Órbigo bien.. Para acabar con el ejercicio más genuino del ribereño leonés: entrar en el bar del pueblo, sacar las truchas sobre el mostrador y levitar de vanidad con el gesto de un lance perfecto gracias a esa mosca que jamás desvelaré. Los últimos treinta años han revolucionado conciencias y empapado de una nueva sensibilidad nuestros actos más cotidianos. Pero parece que cuando vamos al río nos calamos la boina, afilamos el colmillo y sólo pensamos en echar carne a la cesta (o al vadeador si no da la medida). El macho cazador de la tribu no deja sola a la familia un domingo para no traer nada. Echo de menos en la crónica palabras tan cotidianas para muchos pescadores como renovable, conservación, sostenible, depuración, fregones, y sobre todo sin muerte. Si el resumen de su jornada de pesca es contar en detalle cómo consiguió hacer el cupo, medidas incluidas, es que aun no ha escuchado las palabras del río, ni se ha dejado hechizar por las aguas. Incluso en este rincón del mundo llegan revistas especializadas, Internet y hasta presumimos de recibir cada año pescadores foráneos en la Semana Internacional de la Trucha. Si me permite la sugerencia, lea más, navegue una tarde por las webs y blogs de pescadores cercanos y comprobará que ese tipo de imágenes y de crónicas se dejaron de publicar hace veinte años. El otro día comprobé que aún es posible pescar una veintena de truchas el día de la apertura, devolverlas al agua y hacerlo en completa soledad a pocos kilómetros de casa. Tal vez mi acervo leonés se haya diluido y olvidé que la pesca es «desnucar» y presumir para ensalzar esa sección llamada Cosas de aquí.