TRIBUNA | FRANCISCO RAMOS | PORTAVOZ ADJUNTO DEL PSOE EN LAS CORTES
Un respeto a la Montaña
Ese modelo de ordenación del territorio impuesto desde arriba, ignora la realidad, las necesidades y las aspiraciones de la montaña y de sus gentes, cuya voz se ignora
LA INCOMPETENCIA del PP al frente del gobierno de Castilla y León es una amenaza para el desarrollo. En más de veinte años de responsabilidades en la Junta han sido incapaces de proponer un modelo territorial para el desarrollo de la Comunidad, por falta de coraje político para acordar objetivos de crecimiento económico y del empleo, de garantía de acceso a los servicios públicos y de infraestructuras que faciliten ambas cosas, en un escenario de progresiva eliminación de los desequilibrios territoriales y las desigualdades sociales.
Y sin modelo territorial para la Comunidad han pretendido elaborar unas Directrices de Ordenación del Territorio para la Montaña Cantábrica Central, que han resultado un fiasco y una vergüenza nacional, porque no estaban pensadas para dar respuesta conjunta y coordinada a los problemas territoriales de la zona, en especial a los de infraestructuras y equipamiento, sino exclusivamente para dar cobertura jurídica a un proyecto empresarial, legítimo y loable, al que la Junta pone obstáculos, uno tras otro, por su incompetencia, por su soberbia, por su desprecio a la Ley y por una gran falta de respeto a la ciudadanía de la montaña leonesa y palentina, en este caso.
Cuando los responsables de la Consejería de Medio Ambiente, que han heredado competencias de ordenación del territorio de la de Fomento, dan la instrucción expresa o velada de que la ordenación del territorio de la llamada montaña central cantábrica no tiene más propósito que pasar por encima de las sentencias judiciales que la desidia de la Junta por la montaña ha propiciado al proyecto de una estación de esquí en San Glorio, entonces todo vale.
Vale hacer un proyecto de ordenación del territorio sin contar con el territorio, con sus ciudadanos y ciudadanas, con los responsables de los Ayuntamiento y las Juntas Vecinales. Sin hablar siquiera con los agentes económicos y sociales, con las organizaciones profesionales agrarias, con los promotores de las iniciativas de desarrollo local de estas comarcas. Para hacer un proyecto-coartada basta con copiar del Rincón del Vago y de otras páginas WEB. La (i)responsabilidad de los políticos del PP en la Junta no está sólo en dilapidar 165.000 euros de fondos públicos de todos para pagar esta coartada, sino en ignorar y despreciar a quienes viven y se juegan sus cuartos y, lo que es aún más importante, su futuro apostando por la montaña. Por eso proponían un modelo de desarrollo que obligaba de nuevo a esta zona a jugarse el futuro a la única carta del turismo, después de llevar años invirtiendo ¿o gastando? muchos recursos públicos en la diversificación económica de estas comarcas mineras, que conocen bien los riesgos de poner todos los huevos del futuro en la misma cesta.
La Junta ha hecho el ridículo más bochornoso por no ejercer sus obligaciones de control de calidad de una asistencia técnica externa, pero la responsabilidad política está sobre todo en ese modelo de ordenación del territorio impuesto desde arriba, que ignora la realidad, las necesidades y las aspiraciones de la montaña y de sus gentes, cuya voz se ignora como si no la tuvieran.
Ese es el modelo que considera un error material de redacción la necesidad de un hospital comarcal en la zona y de una organización seria y bien dotada del sistema de urgencias y emergencias sanitarias, dada su orografía y sus distancias a los centros hospitalarios. Es el modelo que dibuja el futuro sin garantizar el derecho estatutario a un acceso a los servicios e infraestructuras públicas en condiciones de equidad respecto al conjunto de la ciudadanía de la Comunidad, que propone un desarrollo desequilibrado que ignora la potencia y calidad de los productos de la agricultura y la ganadería de montaña, que desconoce las oportunidades de creación de empleo ver de en este entorno, que desprecia la tradición industrial de estos municipios y de sus gentes y su competencia para desarrollar un sector servicios de calidad, más allá del sector hostelero.
La montaña leonesa y palentina necesitan un proyecto de ordenación del territorio honesto, definido desde el propio territorio -desde abajo-, que tenga una visión global de la montaña y del futuro de su población, que cree oportunidades para que sus jóvenes puedan hacer efectivo el derecho a vivir y trabajar en su tierra, en el que no sobrará ningún proyecto que respete escrupulosamente los valores esenciales de su patrimonio natural y cultural. Los responsables del PP en la Junta han demostrado hasta la saciedad su incompetencia para liderar este proceso.