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LUIS ARTIGUE
León

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El aullido

Como en las orgías, lo importante es participar.

Se trata de superar nuestra falta de costumbre de ser europeos, se trata de no volver a llegar tarde al futuro, se trata de rehuir los juicios precipitados y participar. Co n autonomía de pensamiento y sin dejarse manipular por el marketing o la sobredosis de información. Sin euroesceptecismo desmemoriado ni retraimiento. Sin pasotismo. Europa, que nos acogió y subvencionó, que en cierto modo nos desasnó, ahora nos observa-¦ Es un club de privilegio tal y como está de injusto y competitivo el mundo.

Por eso rebosa frivolidad cínica el pensamiento de que estas elecciones son sólo cosa de políticos. No, tiene que ver contigo y conmigo, con el presente y el futuro. Europa, además de una luna del planeta Júpiter y un libro de poesía épica contemporánea de Julio Martínez Mesanza, es el germen de lo que hemos sido y la sustancia de lo que seremos-¦ Porque estamos en crisis se precisan más que nunca la amplitud de miras y la implicación.

Y sino recordemos que en el siglo XX, antes de ser europeos, los españoles íbamos por occidente con la dignidad de un general fusilado. Sí, antes de nuestro ingreso en la Comunidad Económica Europea en Shakespeare and Company, Le Maison des Amis des Livres y el resto de librerías principales de París, los libros de Pío Baroja y Pérez de Ayala, por ejemplo, se encontraban en las estanterías reservadas a la literatura africana. Pero África ya no comienza en los Pirineos. Por eso hoy incluso los habitantes de nuestras excolonias americanas miran con admiración a España, este país de charanga y pandereta, y es que se nos nota en la cara morena y medio mora que Europa nos ha sentado muy bien.

Oh, tenemos la historia que tenemos; nosotros no nos unimos para ser más fuertes, no sumamos, tenemos algo en la sangre que se podría definir como el primitivismo que nos lleva a guerracivilear constantemente -una guerra civil tremenda tuvo España en el siglo XX, y también unas cuantas en el siglo XIX, no olvidemos, y eso nos dejó casi en los huesos-.

Pero por fin este país nuestro delgaducho y cainita engordó y abrió su mente gracias a esa identidad sociopolítica sofisticada y prefabricada que aún llaman Europa, gracias a esa fuente de ingresos, gracias a un matrimonio múltiple y de conveniencia compuesto a base de unas sabias, compensadas, ganas de avanzar del único modo posible: uniéndose. La independencia incluso es un mal negocio. Y hasta es más lo que nos une a Europa que lo que nos separa de nosotros mismos. Sí, Europa es una fiesta en casa de alguien, Europa es mirar a través de la ventana del salón como cae el diluvio sobre quienes no tienen paraguas-¦

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En fin, todo esto viene a cuento de que mañana hay elecciones, lo cual equivale a decir que hay otro poco de democracia. Pero como hoy es la llamada jornada de reflexión, y como sólo estás realmente solo cuando no puedes oír lo que piensas ni sabes reírte, estaba reflexionando ahora sobre la noticia de que Pedro Almodóvar prepara ya su próxima película, que al parecer tratará sobre la guerra civil española. Y me pregunto: ¿había ya travestis entonces?