Águilas curanderas
Burro amenazado | pancho purroy
Se discute mucho el papel que cumple el material verde de los nidos de aves, aparte de servir de sustrato de los huevos. En los pájaros, el forro del nido suele ser de hierbas aromáticas y parece que favorece el cortejo, pues el macho lo utiliza para atraer hembras. No sólo lleva hierba sino también hojas y adornos como flores, líquenes, plumas u objetos como cintas, piezas de metal y de plástico. En el nido de un jilguero o un buitrón, se hallan los regalitos que el macho aporta para ligar con su novia.
También se sabe que las hierbas verdes pr esentan hidrocarbonos, sobre todo monoterpenos, que entorpecen el desarrollo de polillas, labor sanitaria que beneficia a la pollada. Esta hipótesis, llamada de la fumigación, se demuestra en los pájaros que anidan en agujeros (carboneros, papamoscas y otros), que meten mucho más forraje verde que los que crían en nidos abiertos, ya que sus nidales son más sucios, al recibir muchos excrementos, por lo que hace falta luchar contra los parásitos externos.
En el caso de las rapaces, sus nidos guardan material verde procedente de árboles y arbustos, pero nunca pasto. Juan Manuel Pleguezuelos, zoólogo de Granada, ha encontrado que los nidos de águila-azor perdicera, situados en repisas del roquedo, tienen una plataforma de ramas verdes de pino resinero, a pesar de que esta conífera es mucho más escasa que el pino carrasco, común en la zona, o que las encinas y olivos, por lo que tienen que volar mucho para encontrarlo. El pino resinero tiene un alto contenido de compuestos aromáticos, en particular el beta-pineno, repelente de insectos. Aquí los insectos eliminados son las larvas chupadoras de la mosca vampiro, dípteros callifóridos que, de abundar, debilitan a los aguiluchos, pero también escasean las garrapatas, piojos y polillas. Gracias al tratamiento preventivo, las perdiceras consiguen en Sierra Nev ada una alta supervivencia de sus pollos.