la opinión del lector (I)
Tronquito Merengue y Chupito Culé
Estos son dos personajes reales de un pueblo cualquiera de nuestra España, tienen una edad próxima a la jubilación y si les quitaran la afición al fútbol, creo sinceramente que morirían de pena y melancolía, pues viven única y exclusivamente por y para sus respectivos equipos y toda su vida gira tristemente en torno a que su equipo gane el próximo partido. Normalmente están contentos, pues casi siempre ganan, pero si algún día pierden, entonces les entra una angustia vital que prácticamente les dura hasta el siguiente partido. Nadie sabe el porqué de sus aficiones a estos clubes, puesto que ninguno de los dos han tenido raíces en estas ciudades, ni las han visitado, ni por supuesto han pisado los respectivos estadios. Puede ser que su afición les viniera a través de las ondas, vía televisión, desde los tiempos de D. Francisco, cuando para entretener al pueblo, en cualquier fecha considerada clave, como la del primero de mayo, había por la mañana la Demostración Sindical en el estadio Santiago Bernabeu, qué mejor sitio para esta causa; por la tarde una corrida de toros, a ser posible con el Cordobés, que no toreaba un pimiento, pero que con el salto de la rana llenaba las plazas; un partido de fútbol, con uno de estos equipos o con los dos y para terminar, un combate de boxeo de Pedro Carrasco o de José Legrá con algún título europeo o mundial en juego. Con toda esta programación perfecta y minuciosamente meditada se entretenía a los pocos disidentes del régimen porque el resto del pueblo estaba aborregado, pasaba de política y era feliz con estos grandes acontecimientos. Actualmente y después de casi medio siglo, el fútbol sigue siendo el opio del pueblo y hay personajes como Tronquito y Chupito, por todas partes, cortitos de tarro pero con mucha afición y osan decir que nuestra liga es la mejor del mundo, pero eso no se lo creen ni ellos. Esta liga siempre ha sido un engañabobos, se parece más a la holandesa o la belga, en la que hay dos equipos fuertes y lastimosamente una segunda fila a gran distancia. La temporada pasada, Tronquito ha estado triste, mustio y desangelado porque su Madrid estuvo de pena por juego, por sus impresentables dirigentes y por el triplete logrado por su peor enemigo. Por el contrario, Chupito está eufórico porque su Barça, después de llevarse a los mejores jugadores que despuntan en cualquier equipo a base de talonario, y de varios años sin comerse una rosca, por fin ha logrado una temporada exitosa. Esperemos que le dure mucho tiempo, porque en esto del fútbol, se pasa del éxito al fracaso en un abrir y cerrar de ojos. ¡Felicidades por el triplete del Barça, Chupito!