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León

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Nubes y claros | maría j. muñiz

Aún estábamos los periodistas debatiendo cómo hacer frente a la moda del «no hay preguntas» cuando la actualidad más chusca nos sorprende con el «no hay comparecencia». Nada bueno puede salir del caso Camps, y el periodismo también se va a llevar su parte. Nos despachan con una comparecencia enlatada del presidente; un vídeo de Dolores de Cospedal en su residencia de verano y la respuesta de Leire Pajín en la radio del PSOE. Notas publicitarias sin una pregunta, ni un contraste, ni un qué hay de lo nuestro.

La no-actualidad es cada vez menos informativa. Al corsé de convocatorias y comunicados se suman ahora las declaraciones en las que no hay parte contratante que pueda preguntar. Será la respuesta al atrevimiento del periodista que preguntó en solitario al ministro de Trabajo sin querer compartir su información con micrófonos parásitos. El jefe de prensa de Corbacho le «avanzó» que no volvería a pisar el ministerio.

La postura del avestruz, cada vez más extendida, sólo se explica por la falta de pericia, cintura e inteligencia de esta nuestra clase política. Frente al vicio de preguntar, la virtud de dar largas, fue la máxima del juego frente al cuarto poder hasta hace poco. Hoy ni siquiera queda la callada por respuesta; simplemente se huye despavorido, y se pretende que la publicidad enlatada y debidamente manipulada sea la noticia.

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La resistencia a esta epidemia no es fácil, por más que las asociaciones de periodistas le den vueltas y respondan con comunicados de protesta a cada actitud de este tipo. Ante la poco probable movilización conjunta de la clase periodística, sólo queda la guerra de trincheras de cada profesional del gremio. No hay comparecencias sin preguntas, en todo caso, serán sin respuestas. Si hay un periodista, habrá una pregunta, una interpretación y un ojo crítico. Frente a la apisonadora sólo nos queda mantener, aunque de momento sea individualmente y por lo bajini, el latido que nos ha llevado a dedicarnos a esto. Que no es en ningún caso el adocenamiento del juntaletras.