Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Crónica semanal manuel campo vidal

Ala vista de los desaguisados que lleva mos en agosto -”a excepción de las detenciones de etarras-” sería preferible que los políticos, del Gobierno y de la oposición, se tomaran unas merecidas vacaciones. El empeño de simular que ante la crisis no hay respiro, no resulta positivo. Empezó Zapatero con un Consejo de Ministros que partió las vacaciones a los altos cargos. Como el año pasado el PP le afeó que descansara con la crisis que venía. En ese consejo se aprobó la TDT de pago que ha rebotado contra el Gobierno al Grupo Prisa, que no se opone de fondo a la TDT de pago, pero que tenía menos urgencia que la señalada por el comienzo de la liga. Y se aprobó la medida extraordinaria de los 420 euros como prórroga del paro para los que se quedaron sin desempleo desde agosto. La medida es socialmente justa pero injusta para los que se quedaron sin prestación en julio. O antes. Ahora corren a arreglarlo pero ¿cómo no se dio cuenta nadie? Un integrante de la comisión de subsecretarios que preparó la reunión del Gobierno admite que se anunció esa medida, como es preceptivo, pero no se debatió. De lo contrario alguien hubiera dicho: «¿Y qué van a decir los sin subsidio del mes de julio al sentirse excluidos?». Tampoco la medida se discutió en el Consejo de Ministros con lo que se resolvió un problema creando otro. ¿Hubiera sido distinto en el curso normal y no con altos cargos llegados horas antes desde las playas? Seguramente.

Entretanto, la oposición se dedicó a lanzar graves acusaciones contra el Gobierno por supuestas escuchas telefónicas al PP y otros supuestos abusos que implicaban a la magistratura y a la policía. Poca credibilidad merecieron esas acusaciones por cuanto ningún grupo parlamentario está dispuesto a apoyar a los populares en su exigencia de que comparezcan Pérez Rubalcaba y Fernández de la Vega en las Cortes. CiU señala que no está dispuesta a «alimentar la bronca política».

¿Le compensa al PP lanzar esos misiles en pleno verano si después termina patente su soledad parlamentaria? Cierto que en Mallorca hubo algún error policial, que generó comprensible indignación, al sacar esposados a los presuntos detenidos del PP por corrupción. Pero de ahí a meterse en una deriva parecida a la «teoría de la crispación» que desgastó al Gobierno de Felipe Gonzalez, habría que pensárselo porque entonces existió el GAL, Luis Roldán, Gabriel Urralburu y otros escándalos. El ex ministro Abel Caballero, hoy alcalde de Vigo, estima que esa decisión del PP de volver a la crispación es producto de su inseguridad sobre el resultado de las próximas elecciones: «Si con esta crisis tan dura solo adelantan al PSOE en un punto, ¿qué pasará en cuanto esto remonte, como ya anuncia Bernanke, presidente de la Reserva Federal USA, y adelantan las bolsas desde marzo? Ahí está la clave.»

Lo grave para el PP es que la radicalización de declaraciones perjudica la imagen de moderación conseguida en el Congreso de Valencia que ganó ampliamente Mariano Rajoy frente a los duros. El pasado viernes el presidente del Congreso, José Bono, en su finca de Albacete, reunió a unos cuantos periodistas para comer un churrasco y recordarles que él sigue ahí para lo que pueda venir. Dedicó una parte de la chuletada a cargar contra su paisana Maria Dolores Cospedal a propósito de sus declaraciones veraniegas, en el bien entendido de que son muy serias sus opciones para ganar las elecciones en Castilla-La Mancha, desbancando al socialista Barreda, sucesor de Bono. Por su parte Esteban González Pons ha lanzado una idea para el debate: la «reprofesionalización de los fiscales». Se puede estar de acuerdo o no pero es nteresante. La pena es que en la misma rueda de prensa el portavoz popular se refiere al globo sonda del aumento de la presión fiscal para rentas altas en estos términos: «Es un hachazo en la espina dorsal de las clases medias». Hasta la frase estremece y estamos sólo en el globo sonda. ¿Qué imagen truculenta evocará si se aprueba». Menudo invierno viene.

tracking