Diario de León
Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Panorama | antonio papell

Los pronósticos anuncian que, aunque comienzan a verse signos elocuentes de reactivación en la economía occidental, nuestro país, que ya recupera la confianza, tardará más que la mayoría en remontar la recesión. El retraso será aproximadamente de un año, y será debido fundamentalmente al hundimiento, en parte irreversible, de la construcción residencial. Durante más de quince años, aquí se ha alentado con indiferencia suicida el crecimiento desordenado de la burbuja inmobiliaria, cuyo estallido representa no sólo la pérdida definitiva de unos 7 puntos del PIB, sino también la generación de una gran bolsa de desempleo constituida en su mayor parte por personas sin cualificación profesional.

En estas circunstancias, el cambio de modelo de crecimiento, un concepto tópico que se ha enunciado retóricamente por unos y por otros con reiteración en los últimos años, se ha convertido en una imperiosa necesidad inaplazable. Es preciso incrementar la productividad del sistema, tanto para potenciar el deficitario sector exterior cuanto para generar nuevas actividades de alto valor añadido sustitutivas de las que han cesado para siempre. Y, al propio tiempo, el Gobierno, que ha agotado prácticamente su capacidad de endeudamiento, necesita reducir significativamente el gasto público en los Presupuestos 2010 mediante todos los recortes posibles para disponer de cierto margen de maniobra que le permita mantener medidas de estímulo a la economía hasta que se recupere la normalidad.

La futura Ley de Economía Sostenible, que hoy presentó el presidente del Gobierno a los agentes sociales, puede ser una herramienta útil para la conquista de la productividad. La pasada semana, Rodríguez Zapatero resumió su contenido en cinco ejes: más y mejor regulación económica (para generar mejor transparencia y permitir la reforma de organismos reguladores sectoriales); apoyo a la internacionalización de las empresas y más colaboración entre lo público y lo privado; reforma de la formación profesional; nuevos incentivos a la I+D+i, y creación de un fondo de inversión privada de 20.000 millones a cargo del ICO y de otro de 5.000 millones para fomentar la inversión pública de los entes locales.

Insinuar la necesidad de que el Gobierno y el principal partido de la oposición colaboren en estas iniciativas es una pérdida de tiempo en las actuales circunstancias, pero debe quedar al menos constancia de que lo sensato sería generar un consenso en estos asuntos de los que depende la recuperación de la prosperidad de este país. La oposición, que confía evidentemente en que el desgaste que padece el Gobierno a causa de la crisis le abra las puertas del poder, debería reflexionar sobre su responsabilidad objetiva y sobre la evidencia de que heredar un país en ruinas le supondría una victoria pírrica. n lo referente a los próximos Presupuestos, el Gobierno ya ha filtrado que piensa efectuar un recorte de 15.000 millones de euros en las cuentas de los Ministerios no inversores para pode atender las necesidades del desempleo. No será fácil alcanzar esta cifra si se piensa que más del 85% del gasto está ya comprometido y se destina a pensiones, salarios de funcionarios, servicio de la deuda, etcétera. En cualquier caso, el recorte debería visualizarse e incluir la reducción de tamaño o supresión de organismos, ciertas medidas de austeridad, etc. También en este asunto la credibilidad del Gobierno está en juego.

tracking