Servir al leonesismo y servirse del leonesismo
Tribuna | David Díez Llamas
Sociólogo
Dentro del leonesismo conviven personas con altos ideales, que han entregado buena parte de su tiempo, de su dinero y de sus ilusiones a conseguir que la Región Leonesa tenga el reconocimiento como Comunidad Autónoma dentro de la España de las autonomías. Desde esa convicción se han acercado buscando que pueden aportar al leonesismo para alcanzar las metas que persigue. En su mayoría no han llegado a acceder a puestos políticos por ser algo hacia lo que han mostrado desinterés. Su objetivo era avanzar en el reconocimiento de la identidad leonesa y no pasaba por logros personales. Buscaban y buscan servir al leonesismo.
Sin embargo dentro del leonesismo ha habido personas que han primado sus intereses personales sobre los objetivos del propio movimiento social. En algunos casos esa utilización del leonesismo ha llevado a obtener importantes beneficios económicos (que muy dudosamente hubieran alcanzado sin el respaldo de este movimiento social), en otros casos se ha buscado réditos electorales en un momento dado y también existen aquellos que tratan de alcanzar sus propios objetivos personales actuando a modo de parásitos del conjunto del movimiento detrayendo sus recursos y los medios de que pueda disponer. Todos ellos tendrían en común que priman sus propios objetivos y se sirven del leonesismo para alcanzarlos. Esas personas han hecho mucho daño al propio movimiento social.
Son muchas las personas que identificándose con los principios del leonesismo sin embargo se han sentido profundamente decepcionados por las personas que han liderado en diferentes momentos este proyecto. No se cuestiona tanto lo que son sus principios como los modos y formas en que se ha intentado impulsar este proyecto. Se han sentido traicionados por personas a las que habían dado un voto de confianza. Las crisis han sido continuas y ello ha llevado a que en algunos casos se ha llegado a primar el rechazo a determinadas formas de actuar sobre la aceptación de las ideas, la filosofía y los objetivos políticos del leonesismo. No hay tanto crisis de aceptación de esas ideas como de algunas de las personas que tenían como deber representarlas.
Me creo en el derecho de denunciar estas situaciones por cuanto llevo más de 30 años de militancia en el movimiento leonesista (que no es igual a la militancia en algún partido concreto) y en ninguno de esos años he ocupado puesto alguno que vaya asociado a algún tipo de retribución económica o social. Que quieren que les diga, pero yo sigo prefiriendo que nos acusen de «jóvenes románticos» como ocurría con el Grupo Autonómico Leonés a que la acusación sea de «personas interesadas que han utilizado el leonesismo para beneficio propio». Algunos ya hemos dejado de ser jóvenes y probablemente nuestro nivel de romanticismo se haya visto teñido por una mayor sentido del pragmatismo. Sin embargo aspiramos a mantener los mismos principios éticos y de conducta de aquellos años. Conozco a muchas personas que dentro del leonesismo actúan desde esos principios e incluso buscan desarrollar los medios suficientes para evitar que siga habiendo personas que utilicen el leonesismo para su propio beneficio.
En todo grupo humano siempre existirán modos de conducta que no sean los más apropiados. Podemos ver en mucho ejemplos a nuestro alrededor. Si el leonesismo lo forman personas tal vez no sea posible conseguir que todos sean «almas perfectas» pero habrá que aspirar a que los comportamientos éticos sean un principio básico de funcionamiento. Se hace necesario un rearme moral que haga posible devolver la confianza a muchas personas.
Uno de los principios en que se ha basado el leonesismo es que el proceso autonómico leonés se ha llevado de forma antidemocrática sin contar con la ciudadanía. Aquellos que debían actuar como representantes de los ciudadanos prefirieron seguir las directrices de su partido antes que las de aquellos personas que les habían votado. En ese sentido será esencial que el leonesismo no caiga en los mismos errores, se desligue de la ciudadanía y se olvide de su papel esencial de representación de los intereses de los leoneses.
Esperemos que el leonesismo encuentre su camino, ejerza su liderazgo social y actué desde los más estrictos comportamientos éticos, de compromiso con la ciudadanía y de representación de sus intereses. Nos define no sólo la aspiración a alcanzar una autonomía leonesa sino también la defensa de los principios democráticos que llevan a que sea la ciudadanía quien deba decidir su futuro y el modelo autonómico que prefiere. Sólo desde el respeto a esas ideas se podrá avanzar y merecerá la pena hacerlo.