Todo León será un museo
Con viento fresco josé a. balboa de paz
Desde las luchas y manifestaciones en defensa del carbón en la década de los noventa del pasado siglo, nada suscitaba en la provincia de León un acuerdo político y social tan mayoritario como la oposición a la construcción de la línea de alta tensión que irá desde Asturias a Palencia, la llamada Sama-Velilla. Todos los partidos provinciales, incluido el socialista con su secretario provincial al frente, se oponen al proyecto del gobierno de Álvarez Areces, que en esto cuenta con el apoyo sin fisuras del de Rodríguez Zapatero (Rodiezmo no es sino la claudicación del socialismo leonés ante el asturiano, pero con fiesta). Las razones principales a dicho rechazo son medioambientales, pues se supone, con razón, que las gigantescas torretas destrozarán el medio ambiente de la Montaña leonesa, con graves repercusiones para el turismo, uno de los principales alicientes de la comarca, y con daños igualmente a la flora y fauna autóctona.
Pero las razones medioambientales no son las únicas que oponer a tal proyecto. Muchos sospechan que detrás de las dos líneas de Sama-Velilla, que atravesará la Montaña leonesa, y Soto-Penagos, por Asturias y Cantabria, tendrán graves consecuencias para la minería asturiana y leonesa, especialmente para esta última, pues al contrario que en aquella región, nada compensará su cierre. El gobierno socialista, presidido por Vicente Álvarez Areces, ya ha dicho que nada ni nadie parará su construcción, pues no sólo se han invertido grandes sumas de dinero en el proyecto de red eléctrica, muchas de cuyas torretas ya están en pie, sino que en el puerto gijonés del Musel se han acometido obras por valor de muchos cientos de millones de euros y se proyectan inversiones de cinco mil millones en relación con depósitos de carbón de importación y gas natural. Para los asturianos, lo ha dicho su presidente, es un proyecto irrenunciable, pues en él cifran buena parte de su futuro desarrollo al contar con una energía barata que atraiga otras industrias.
La construcción de cinco nuevas centrales de ciclo combinado en Asturias que quemarán carbón importado y gas natural, será el fin de la minería leonesa, que aún cuenta con algo más de tres mil trabajadores en Laciana, Bierzo Alto y Ciñera-Matallana. Desde los años noventa, nuestra minería ha perdido más de 10.000 puestos de trabajo directos. Algunas comarcas, como la de Sabero, y muchas localidades, como Fabero, han cerrado sus minas, dejándolas en el más completo abandono. Grandes empresas, como Hulleras de Sabero, han desaparecido; otras, como la MSP, que llegó a contar con más de cinco mil trabajadores, hoy no superan los trescientos y bajando. No hay más recursos que la musealización de sus antiguos castilletes e instalaciones. Sabero ha sabido hacerlo con inversiones cuantiosas de la Junta de Castilla y León, mientras que Fabero lucha por poner en valor el Pozo Julia, con pocos medios y resultados.
La crisis económica, que ha reducido drásticamente el consumo energético, es una de las causas del cierre de algunos grupos en las eléctricas leonesas; pero lo que todo el mundo teme, y de ahí el rechazo a la línea Sama-Velilla, es que las centrales de ciclo combinado asturianas sean la puntilla de nuestra minería. De hecho, pese aún estar vigente el Plan del Carbón, que obliga al gobierno a apoyar el consumo interno, los stocks no consumidos en este año son de tal magnitud, que las eléctricas se niegan a acoger más en sus propios parques. Las soluciones propuestas por el gobierno de Zapatero no parecen más que parches de escasa viabilidad. Ahora se ven las consecuencias de haber permitido la compra de Endesa por Enel y Fenosa por Gas Natural, ambas sin ninguna relación con la provincia e interesadas en producir energía con otro otros combustibles más baratos (Garona en el paquete). Aún queda un último interrogante: sin la minería leonesa, ¿qué sentido tiene Ciuden y su proyecto de captura del CO²? Sólo nos quedará la musealización de las centrales térmicas. ¡Todo León será un museo!