LETRA PEQUEÑA
Fascismo
Puede entenderse que Berlusconi esté irritado por la negativa del Tribunal Constitucional de su país a convalidar una ley que pretendía otorgar inmunidad a las cuatro principales cargos institucionales del Estado, entre ellos el de primer ministro. Pero es preocupante y asombroso el fundamento que ha explicitado el propio Berlusconi para justificar su contrariedad: el presidente de la República, Napolitano, se habría negado a presionar al Constitucional, en el que dominan los jueces «rojos», para que acatase los deseos del jefe del Gobierno. Lo grave de este caso no es, en fin, su contenido objetivo sino la evidencia de que el aparato argumental del jefe del Gobierno italiano funciona al margen del Estado de Derecho. Alguno no exento de razón llamaría fascismo a esta desviación política.