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León

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Historias del reino margarita torres

Qué gusto acabar una semana satisfecha con las noticias que arriban a través de la prensa. Mira que llevamos tiempo quejándonos en esta provincia de la falta de médicos, de la ausencia de ciertos servicios, de la necesidad de un incremento de la atención sanitaria general y especializada en particular, de la obviedad de dotar de más plazas las Facultades de Medicina, o de construir nuevas apuestas que busquen asistir al ciudadano, desde el primer día de nacimiento. Y, por una vez y que sirva de precedente, nos llega una buena nueva desde este sector: la Sanidad.

El Hospital de San Juan de Dios, cumplidos los 41 años de rodaje y madurez, colocó la primera piedra de lo que, en breve, será una ampliación que ofrezca a los leoneses 275 camas, empleo a más de cincuenta nuevos profesionales, un sistema informático puntero en España y una dotación, tan excelente, que bien pudiera alcanzar su deseo de convertirse en centro comarcal en un futuro que, esperamos, no sea lejano por culpa de la burocracia. De hecho, hoy en día más del 95% de las personas que atienden proceden del sistema público de salud, por lo que no resulta tan arriesgado ofrecer esta posibilidad a quienes nos gobiernan desde las demandas de aquellos a los que sirven.

Humanizar la atención integral al paciente y la asistencia a sus familias es el lema vital de la orden de los hermanos que, un día hace ya muchos siglos, recogieron la herencia del gran San Juan de Dios, para quien los más desfavorecidos siempre fueron lo primero, como para cualquier hombre o mujer de bien. En estos tiempos que corren, en los que lo principal es buscar la asepsia en el trato, para no contagiarnos en sentimientos, los sucesores del Santo se han convertido en una excepción a la regla, pues consiguen que todos aquellos que hemos paseado por sus habitaciones atendiendo a un enfermo, nos sintamos acompañados en el dolor y el miedo, siempre con la confianza de que las manos que cuidan a los nuestros lo harán con pericia, pero también con una sonrisa, una palabra amable o un gesto cercano, sin la fría realidad de la sentencia convertida en diagnóstico. Pensando en los enfermos han puesto a punto un sistema informático de atención integral, que busca conocer en tiempo real todo lo que le sucede al paciente. Tratamiento, pruebas, resultados, todo para crear un historial informatizado que permite trabajar en el momento sin necesidad de esperas que puedan desequilibrar su estado o el proceso de curación. Para los discípulos de San Juan de Dios la vocación de servicio es lo primero. Conocedores de la dura realidad que pasa por sus manos, sueñan con albergar una unidad de geriatría y cuidados paliativos, que el Ministerio de Sanidad ya ha autorizado crear y la Comunidad Autónoma debe decidir dónde se colocan. Como en todos los rankings que encabezamos en esta tierra se asume como eje vertebrador el envejecimiento de la población, salvo sorpresa absurda ha de corresponder a León uno de estos servicios de atención a los ancianos y a sus necesidades asistenciales. Qué mejor lugar que el Hospital de San Juan de Dios, ¿o no, señores políticos?

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