El agua ya cubre 160 de las 1.850 hectáreas inundables de Las Tablas de Daimiel
El regreso del líquido ya ha posibilitado la vuelta de aves acuáticas a su lugar tradicional
El agua y los patos han regresado al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel para sacar de la grave crisis medioambiental al humedal manchego, el último ecosistema de tablas fluviales que ha comenzado a inundarse en los últimos días con numerosos aportes hídricos.
El agua ha comenzado a conquistar cada rincón del parque nacional y empieza a ser visible desde cualquier punto elevado del terreno, desde donde se puede observar cómo finas láminas se extienden entre las maltrechas y sedientas manchas de masiega (cladium mariscum), una de las plantas más características de Las Tablas de Daimiel.
Unas ciento sesenta hectáreas de terreno, de las 1.850 posibles de encharcar, han sido inundadas ya por los aportes hídricos que llegan desde el río Gigüela, desde los arroyos del entorno del parque y del trasvase de los pantanos de la cabecera del río Tajo, según explicaron fuentes del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
El agua cada día «gana más terreno» al mantenerse los aportes hídricos, lo que se ha convertido en la mejor noticia para la recuperación integral del Parque Nacional.
El retorno del agua ha permitido el regreso de muchas aves acuáticas que poco a poco vuelven a ocupar lugares tradicionales de estancia.