en huelga de hambre
El mallorquín dice que sus «días están contados»
Tras 37 días en huelga de hambre en el aeropuerto de Palma por negarse a pagar una pensión a su madre maltratadora, el mallorquín José Antonio Braojos escribe hoy «desde la desesperación y convencimiento» de que sus días «están contados», y acusa a instituciones y partidos de ser «sordos y ciegos» ante su problema. Ha perdido doce kilos y ve cerca su fin, por lo que el jueves hará una declaración de voluntades anticipadas. | efe