Gente de aquí | Al sol que más calienta
La Candamia abre el catálogo del verano
Las altas temperaturas, después de un invierno largo y lluvioso, empujan a cientos de leoneses a los parques
A falta de abrir las piscinas municipales, se llenan los parques
Corre el bulo de que en León sólo hay dos estaciones: el invierno y la del tren. Por eso, con la retestera de estos días sobre la cabeza, después de un invierno ensopado, la gente ha decidido saltarse la primavera como un catarro con el pañuelo al cuello, arrancar las hojas del dietario con el mango del paraguas y entrar en el verano a uña de caballo. Se puede ver en cualquier calle, donde las rebajas de septiembre del pasado año y las tendencias de esta temporada más rabiosas -"nota: no es una metáfora-" se mezclan con los saldos invernales de los que han comprado barato en enero y no quieren esperar a noviembre. Todo vale para lucir en terraza.
Pero donde más se ha notado el adelanto veraniego, justificado por las noches que esta pasada semana le ha robado mayo a julio, es en los parques. A la espera de que la semana anterior a las fiestas de San Juan se abran las piscinas municipales, La Candamia estrena el catálogo: meritorios de gimnasio que se apuntaron en abril y confían en que con quitarse la camiseta se les definan los pliegues; esforzados del footing con la camiseta del último año que la Cultural jugó por el ascenso; grupos de biciclistas con el maillot a juego con los pedales; doctorados en trabajos manuales, con mechero y papel OCB, que extienden un halo de incienso de primera comunión en el ambiente; aspirantes a malabaristas con rastas como lianas de Tarzán; la Choni y el Antonio que han traído unas anchoas de lolín para la comida con el Tío Casio y los nietos; sumilleres consumados en el arte de matarle taninos al vino a base de coca-cola; lectoras de Vogue con gafas-escafandra; lolitas que buscan ganar años a base de quitarle centímetros a la falda; valientes del top-less que despiertan más ojos que una caja de donetes; aprendices de macarreta con cara de malos y granos en la visera; la cuadrilla del hogar del pensionista que juega al subastao y se mira las cartas de reojo; bateadores de globos de agua en la fuente de la entrada; sesteadores con el lunes a las 7 de la mañana en la cabeza; universitarios que pasean la resaca debajo de un tocho de apuntes; forofos del fútbol que se han quedado fuera de la lista de Del Bosque pero no se han dado cuenta; tres del Páramo a los que se les va a pasar el turno y vez del agua; una pareja de 17 que se ha cansado de que sus padres no les dejen nunca la casa sola...
Verano en la ciudad.