Cosas de aquí | Turismos con muchos recuerdos
La tradición también entiende de motores
El Seat Seiscientos fue el modelo rey en la primera edición del rally de clásicos que partió ayer de Astorga
Un Mercedes 190 SL, de 1961, atraviesa Valdespino, en el rally clásico que recorrió la Maragatería.
Cómo volver a los 70. Pasear ayer por la mañana por las calles adyacentes del Palacio de Gaudí y la Catedral de Astorga era sin duda una vuelta al más puro estilo de la Transición. Los coches clásicos, un total de 134, esperaban en la parrilla de salida para recorrer la Maragatería y completar el primer Rally Turístico que se celebraba en la ciudad.
Sin duda son coches llenos de recuerdos, vivencias, amores y desencuentros. Coches dorados, azules claros, verdes, rosas, elegantes y deportivos. Camisetas en los asientos, quizá para tapar la tapicería ya pasada de moda, o quizá porque esa era la moda de la época.
134 clásicos, el más antiguo de 1955, con más de medio siglo de vida, es testigo de muchos más acontecimientos que la mayoría de las personas que se paraban a mirarlo. Algunos de estos autos son recuerdos familiares, como el enorme Oldsmobile del 66, otras auténticas piezas de colección como el Volkswagen 130.3, al más puro estilo alemán, incluso alguno de ellos protagonistas de películas como el Alfa Romeo Spider, que compartió el estrellato con Dustin Hoffman en la película El Graduado, pero sin duda el modelo rey volvió a ser el seiscientos.
Algunos también aprovecharon la ocasión para sacar a relucir sus reliquias de dos ruedas, pero tanto las motos como los coches despertaban la curiosidad del público por saber el tipo de motor, los caballos o el año de los coches, una sensación de volver a su juventud: «Mira, mi primer coche era como ese» o «en un golf como ese, del año 79, iba a recoger a tu madre de novios». Paradójicamente, en la misma calle, pero en la acera opuesta, los últimos modelos actuales pasaban desapercibidos bajo la atenta mirada de sus antecesores. Confidentes que ayer en el rugir de sus motores por la Maragatería parecían querer desvelar algún que otro secreto. Capricho o devoción, lo cierto es que quien tiene una de estas reliquias tiene un tesoro.