Gente de aquí y de allá | Leoneses de corazón
La memoria que hace patria
El programa Añoranza 2010 devuelve a su tierra a 22 leoneses que emigraron a Argentina

Isabel Carrasco abraza a una de las emigrantes leonesas, que llora emocionada por volver a su tierra
María Amparo Fernández tuvo que renunciar a sus raíces cuando era muy pequeña. Con sólo «once años y medio» dejó la que hasta entonces fue su tierra, León, porque su familia emigró a Argentina en busca de oportunidades.
Allí, en Mar de Plata, lleva más de cincuenta años, medio siglo que no ha logrado desvanecer un sentimiento grabado en cada palabra que pronuncia, con ese acento meloso característico de los sudamericanos y en un tono casi inaudible, espejo del cansancio. «Ésta es la quinta vez que vengo a León, pero hacía muchísimos años que no venía», susurra; «Quería estar otra vez en mi tierra antes de fallecer», reconoce después. Su patria está en Santiago del Molinillo, un pequeño pueblo de Las Omañas. Ayer, María Ámparo Fernández, cumplió su sueño, igual que otros 21 leoneses de corazón afincados desde hace tiempo en el país de la Pampa.
La presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, los recibió a todos en el Palacio de los Guzmanes. El programa Añoranza, recuperado por esta institución en el 2007, volvió a enjugar lágrimas de nostalgia. María Teresa Blanco recuperó su memoria con 84 años. Viene de Rosario y visitará estos días su pueblo, Villabuena. Olga, con 60, regresará a Ponferrada.
Gracias a esta iniciativa, 108 personas (44 jóvenes) han vuelto a León en lo que va de legislatura. La Diputación corre con los gastos del viaje, traslado hasta la capital leonesa y recorrido turístico. Estarán en la provincia durante quince días y podrán compartir, a lo largo de una semana, recuerdos con los familiares que dejaron en sus pueblos.
La Administración dedica este año 47.000 euros a Añoranza 2010; desde el 2008 esta aportación asciende a 140.000 euros. El Programa Raíces, desarrollado en dos anualidades, suma otros 70.000 euros.