Diario de León

Los osos cambian con los humanos

La persecución humana sobre los grandes carnívoros les afecta no sólo a ellos, sino también a su papel regulador en los ecosistemas, lo que debe ser considerado en un modelo de gestión conservacionista

Andrés Ordiz ha investigado el comportamiento de los osos.

Andrés Ordiz ha investigado el comportamiento de los osos.

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C. Chamorro | león
León

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El seguimiento del estado demográfico de las poblaciones salvajes y la evaluación de los efectos de las actividades humanas sobre la fauna son asuntos esenciales para la conservación del oso pardo, una especie que, como es conocido, se encuentra en grave peligro de extinción. Ambas metas son un reto especial trabajando con grandes carnívoros, en su condición de animales huidizos y escasos. En relación con ello, Andrés Ordiz desarrolló una ardua tarea de investigación, plasmada en siete artículos científicos en revistas de prestigio internacional, cuyos se centraron, en primer lugar en mejorar un método de seguimiento de poblaciones de oso pardo ( Ursus arctos ) basado en el conteo de osas con crías, incluyendo un estudio sobre patrones de reproducción. Además, la investigación pretendió explorar algunos efectos de actividades humanas sobre el comportamiento de los grandes carnívoros, con los osos como especie modelo.

Según explica el doctor Ordiz, el radio-seguimiento de muchos osos equipados con collares emisores durante más de 20 años, fruto fundamentalmente del proyecto de investigación sobre el oso pardo en Escandinavia, pero también a partir del trabajo realizado en otras poblaciones oseras europeas, incluyendo la cantábrica, fue básico para conocer localizaciones y datos exactos sobre reproducción, movimiento, comportamiento y mortalidad de los osos.

Seis de los trabajos publicados con los resultados de la investigación fueron descriptivos, basados en datos de campo. Entre dichos resultados destacan, en relación a las osas con crías, que el estudio mejoró los criterios basados en distancias entre observaciones para distinguir grupos familiares, y resaltó la necesidad de interpretar con cautela tendencias de la población basadas únicamente en el conteo de osas con crías.

Además, los resultados mostraron la existencia de un patrón espacial y temporal de la reproducción, sugiriendo que las interacciones entre individuos y el comportamiento en carnívoros solitarios pueden jugar un papel más importante en las dinámicas poblacionales de lo que se viene suponiendo.

Comportamiento de los osos. Por otro lado, se comprobó que el comportamiento de los osos reflejó cambios concretos frente a actividades humanas, tanto a escala estacional como diaria, recordando las sensibles respuestas de las presas respecto a sus predadores. Los osos utilizaron zonas con mayor o menor cobertura de vegetación en función de la hora del día y la distancia a asentamientos humanos como medios para evitar encuentros con gente, y modificaron sus patrones de movimiento al comienzo de las temporadas de caza.

El último capítulo de la tesis discute que la persecución humana sobre los grandes carnívoros afecta no sólo a éstos, sino probablemente también al papel regulador que ellos pueden desempeñar en los ecosistemas. La importancia de las respuestas de comportamiento y el valor específico de cada individuo deberían ser tenidos en cuenta por un modelo de gestión de los carnívoros con enfoque conservacionista; la gestión no debería basarse sólo en términos de sostenibilidad demográfica. Los resultados también resaltaron la necesidad de áreas con buena cobertura de vegetación y reducida accesibilidad para la gente. A partir de los diferentes capítulos incluidos en la tesis, el doctor Ordiz finaliza proponiendo que los grandes carnívoros no deberían ser objeto de caza.

Tesis doctoral. La investigación dio lugar a una tesis doctoral titulada « Patrones de reproducción e influencia de actividades humanas sobre el comportamiento del oso pardo. Implicaciones para la conservación de grandes carnívoros», por Andrés Ordiz un convenio entre la Norwegian University of Life Sciences (UMB; Noruega) y la Universidad de León (ULE). Los directores de la investigación fueron los doctores y profesores de investigación Jon Swenson (UMB), Ole-Gunnar St¸en (UMB). y Miguel Delibes de Castro (Estación Biológica de Doñana-CSIC), actuando Estanislao Luis Calabuig como tutor en León. La tesis fue financiada por la Fundación Oso de Asturias, con fondos aportados por dos empresas de su patronato, Hunosa y Sato. Merece la pena señalar que esta tesis doctoral es la primera de la Universidad de León realizada bajo el sistema de cotutela, es decir, que sus investigaciones se han desarrollado y son válidas conjuntamente en dos países, en este caso Noruega y España, siendo reconocido en ambos el grado de doctor así obtenido. La tesis fue defendida públicamente en Noruega y calificada con Sobresaliente cum laude en la ULE, obteniendo el título de Doctor con mención europea.

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