Diario de León

Crónica | colpisa

Escultores de rostros

Las prótesis permiten pasar desapercibidos a amputados graves

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

A Justino Acebes le caerán pronto 79 otoños a las espaldas. A su edad uno ya es un superviviente y a él la longevidad le costado mucho. Desde que le diagnosticaron un cáncer cutáneo facial, factura de toda una vida en el campo, bajo la solanera, este vecino de La Pedraja de Portillo (Valladolid) le ha trampeado a la Parca casi veinte años.

Dos décadas batallando y ganando al cáncer a cambio, eso sí, de un alto tributo: varias visitas al quirófano -”«ocho al menos, ya hemos perdido la cuenta», afirma su hija Pilar-” y una nariz Nadie lo diría al verle. Erguido, juncal, sonriente, hace gesto como de sonarse y ¡hop!, fuera apéndice nasal. Parecía suyo, natural, pero no lo es. Una nariz de pega que da el pego total.

Y eso que la que aún lleva, silicona de alta calidad, ha perdido adherencia y se ha saturado de pigmentos y maquillaje con los que se iguala al color de la piel. Fatiga de los materiales. «Se degradan con el tiempo y el uso. Esta prótesis lleva muchos retoques encima», aclara Enrique Damborenea, el anaplastólogo que elabora estos días una nueva nariz para Justino, la tercera desde que la propia sucumbió al bisturí. Una prótesis anclada al hueso con pernos de titanio e imanes que la mantienen ajustada y camuflan la sima abierta por el cáncer en mitad del rostro del anciano. Una nariz normal en una cara normal. Un pasaporte al anonimato.

Ése es nuestro objetivo, «que el paciente pueda pasar desapercibido», abunda el cirujano plástico José Mª Díaz Torres, responsable de la unidad de Anaplastología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Junto a Damborenea forma desde hace 20 años un tándem único en la sanidad española. «Las dos ruedas de una bicicleta», bromea Díaz Torres, también presidente de la Sociedad Española de Rehabilitación, Prótesis Maxilofacial y Anaplastología (Serpma).

La suya es la única unidad de estas características en todo el sistema público de salud; un equipo modesto pero integral a donde llegan pacientes de toda España «y del extranjero», apunta Díaz Torres. Entre 500 y 700 al año, de media, que buscan aquí recomponer su fisonomía.

tracking