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PEDRO TRAPIELLO
León

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Y a sabes lo que es un tejo. Hoy iremos a verlos. Ultimamente se ven algunos en jardines o chalets, pero son de granja. Los que digo no los plantó nadie, nacieron en su sino, en su sitio y buscando la sombra del abeseo o escarpaduras donde el hacha o el fuego no les puedan tocar los... pies. Parecen ermitaños solitarios. Pero no; el tejo bravo huye de misereres y santuarios porque le chifla la altura y le encanta que le peine las barbas una ventisca con púas, que le aclare el pelo un tropel de nubes y que las grajas de risco le rasquen la cabeza cuando le pica. Así es él.

Empecemos por los del Bierzo. Los encontrarás desfilando (son peregrinos buscando un perdón) por el camino de un libro de Santiago Castelao recién presentado (magnífico trabajo y edición). Castelao, por ser villafranquino y ferretero, como Pereira, está empujado a la buena letra y a la sensibilidad del poeta que, en este caso, encuentra el primer verso ya escrito en los tejos resistentes y monumentales que quedan en una comarca en la que fueron pueblo forestal hoy menguado, por no decir arrasado. Ahí nos muestran su majestad ejemplares como el de San Cristóbal, valdozano él y zurrado de vientos en las campas altas que hacen techo al Silencio que tiene aquí su Valle. Es el tejo (funerario) más nombrado de León, pero hay uno que le puede dar órdenes. Está en una braña de montes lacianiegos. Viene en este libro. Asombra y apabulla. Te hace ser nada. Santiago le calcula unos mil quinientos años (¡el doble que la catedral de León!; y no hubo que gastar un duro en él; ¿quizá porque ni siquiera lo llamaron o lo tienen por monumento?; mejor así; ahí está en su robustez). No diré aquí cuál es la braña. Vayamos tú y yo hasta allí con « El tejo en el Bierzo » de Castelao en la mochila, porque a simple vista le echaríamos cinco siglos más. Apuesto a que tiene dos mil años.

Se lo preguntaremos al propio tejo. ¿Hablará astur? Seguro, lo escuchó a los últimos. ¿Y si viene algún lingüista nacionalero a ordeñarle el diccionario para inventar el lleunés genuino? Pues le cantas aquello de «a llá arriba en la mi braña... se vio un tejo relucir... nadie con el tejo daba... y yo con el tejo di ».

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