EL PAISANAJE
Gracias a mí, no
T al vez por deformación profesional anide en mi subconsciente un odio asesino hacia la propaganda que, sin embargo, durante décadas de periodismo me dio de comer, como se encargaban de recordarnos con muy mala leche a los redactores todos los gerentes de turno. A lo mejor es que no me llegaba para cenar, así que con los años me hice adicto al zapping: cada vez que sale un anuncio en la tele le doy al mando a distancia como un reflejo automático. La única publicidad que este año no me encendía era la de Media Mark, bombillas y electrodomésticos a tope, cuando hacía rebajas a precios de liquidación total «hasta que el primer leonés llegue a Marte y acaben las obras de Michaisa». Luego minimizaron la agresividad del mensaje comercial y lo dejaron algo así como «nunca seremos marcianos, pero sí los más baratos del planeta Tierra». A ver si tenéis un detalle, machos, porque yo tampoco soy tonto.
Se ha anunciado esta semana una campaña publicitaria boba del Ayuntamiento de la capital en la que se vende la gestión del alcalde Paco Fernández con el eslogan «Gracias a ti, gracias León». Y, hombre, aparte de faltarle una coma antes del último palabro, no tiene comparanza con los chollos de Media Mark. Un microbús con caseta incorporada recorrerá los barrios para explicar lo bien que les va y meter en el mismo saco de éxitos, a mayores del dicho cruce de Michaisa, ya hay que ser pelma, ofertas de lo más variopinto. Por ejemplo, el Inteco. ¿Y eso qué es? O la millonada del futuro palacio de congresos de la azucarera Santa Elvira. ¿Y para qué vale? O los carriles bici. Gracias a Dios, Senén, que no haya habido todavía ningún accidente y más con este clima. Y qué decir del nuevo aeropuerto de Zapatero, que tiene de todo aunque no aviones. Menos mal que a Fernández le pararon a tiempo el tranvía porque entonces el caos circulatorio hubiera sido total por tierra, mar y aire a poco que le dejaran un puerto seco en el Bernesga al concejal de tráfico, que ahora se hace llamar «de movilidad», los hay gafes. Cosas, en fin, de los gabinetes de imagen (virtual por supuesto).
Lo de la unidad móvil propagandística para los barrios va a ser un coñazo y no hay cojones, con perdón, para hacerla, ya puestos, puerta a puerta. Se pone uno, por ejemplo, en la piel de cualquier paisano en paro del Crucero y te llama un concejal al timbre para explicarte que con lo de Michaisa, cuando se acabe, el paso a nivel del tren seguirá como siempre, a años luz de las proximas elecciones municipales, pero ahorrarás unos ochocientos metros sin semáforos antes de llegar a la cola del Inem. Tal vez lo que se necesite por aquellos andurriales sea otra cosa. Si el vecino visitado es del PSOE no conviene agobiar al concejal, sino más bien darle palabras de consuelo como «la culpa de que las barreras del tren se bajen ahora cada poco, como mínimo el doble, es de Cecilio Vallejo, el del PP, que inventó el esvío ferroviario o by-pass a Galicia antes de que llegara el AVE de Zapatero. «¿Por cierto, sabe usted a qué hora tiene prevista la llegada?», añadiría algún viejo militante socialista de aquel emblemático barrio ferroviario. Los hay muy jodidos de la época anterior al señor presidente Zapatero y yo conozco a uno que se llama Honorio, sobradamente afamado en Renfe y en UGT. No creo que se me cabre por esto.
En esta sietemesina precampaña electoral también amenazan con entrar en danza las nuevas tecnologías, en concreto una página web del alcalde en Internet donde se dice que le gusta «hacer deporte, pasear al perro y leer». Lo primero ya lo sabíamos porque para eso ya se le apoda en los ambientes tenísticos como Paco Raquetas . Sobre lo del perro, que se llama Sumo, tiene un nombre desproporcionado a su estampa -”me aseguran que es un buldog de no más de treinta centímetros de alzada-” y predestinado a la propaganda del partido. El mío es un cocker que atiende por Duque, aunque mi señora quiere ponerle delante «excelentísimo señor», para no ser menos que el otro. Por último y respecto a la lectura, no creo que le guste este articulillo.
Aunque no hemos llegado todavía al extremo de las elecciones catalanas de hoy, en las que Montilla promete un orgasmo a las mozas que le voten por la ranura de la urna, mete y saca, sí es verdad que aquí también empezamos a ser sádicos y pervertidos o, al menos así se nos supone en la precampaña. Como mínimo nos toman por idiotas.
«Esto acaba mal también en León», le comenté ayer a mi mujer cuando encendía la calefacción con estas heladas.
«Coño, como que no hay carbón», dijo ella.