El parque de Cabañeros incorpora a su ruta un molino harinero del siglo XVI
El Parque Nacional de Cabañeros, situado entre las provincias de Toledo y Ciudad Real, ha incorporado un nuevo elemento a sus rutas que lo hacen más atractivo si cabe: el molino del Brezoso, un ingenio hidráulico del siglo XVI que acaba de ser restaurado y que muestra cómo era el modus vivendi de quienes habitaban este paraje natural hace siglos. Reconstruido pieza a pieza, el molino es un aliciente más de este parque nacional que en la década de los 80 del siglo pasado estuvo a punto de convertirse en campo de maniobras de aviones militares.
Este molino harinero se utilizó desde sus orígenes para consumo humano, aunque con el paso del tiempo se empleó para obtener piensos para animales. La idea de incluirlo en las rutas de visitas del parque surgió para mostrar a los visitantes que Cabañeros posee importantes recursos patrimoniales, además de los naturales.
«La zona de molienda estaba totalmente destruida y ha habido que restaurarlo pieza a pieza, de forma artesanal, hasta conseguir que el molino vuelva a moler. Ha sido una tarea de un año muy satisfactoria», explicó Manuel Carrasco, director de este parque nacional. «El molino refleja cómo el hombre y la naturaleza han estado durante mucho tiempo en relación, obteniendo beneficio mutuo, y cómo el proceso natural de un arroyo es alterado por el hombre para hacer funcionar un molino antes de que el agua retorne al curso del arroyo», añade Ángel Gómez, director adjunto del parque nacional. En la rehabilitación de este edificio de arquitectura popular incluso han intervenido arqueólogos «para datar cada pieza, dar sentido a la construcción y dejar su estructura como estaba antiguamente», matiza Ángel Gómez.
Campo de tiro. A pesar del frío, diciembre es un mes ideal para visitar el Parque Nacional de Cabañeros a pie o en vehículo 4x4 (hay que pedir cita previa en el teléfono 902520200). Cientos de ciervos bajan en manadas de las montañas a las rañas para engullir las bellotas caídas de las encinas. «Es un espectáculo digno de ver, incluso de disfrutarlo en soledad; nos ayuda a entender por qué a Cabañeros se le considera el Serengeti español», afirma Gómez.
El visitante puede encontrarse con corzos, jabalíes, águilas imperiales ibéricas, cigüeñas negras y buitres negros. «Estas sierras son el hábitat de la segunda colonia más importante del mundo de buitre negro. En el último censo hemos contabilizado 173 parejas de una especie que es muy vulnerable y está protegida», precisa orgulloso Jorge Bonache, guía de este parque nacional.
Según subraya, «Cabañeros destaca por la representatividad de su bosque mediterráneo y atlántico y por el buen estado de conservación de los bosques de encinas, quejigos, alcornoques y rebollos».