LEONESES POR EL MUNDO. CHINA | Yolanda Pizarro y Luis Ferrero. directivos
«Aquí es mejor no conducir nunca».
Desde Astorga, viajaron a China para asumir cargos de responsabilidad en una multinacional. Se rinden ante el cosmopolitismo de una ciudad como Pekín pero aseguran sin dudar que regresarán algún día a España.
El matrimonio, ante el Estadio Nacional de Pekín, conocido como «El nido de pájaro».
Tienen que acudir acompañados de intérprete a todas partes, y aseguran que, comparado con China, el ritmo de la vida diaria de España es lento. Yolanda Pizarro y Luis Ferrero residen y trabajan en Pekín, para la filial china de la empresa multinacional española Sistema Azud. S.A. «Se trata de una fábrica de producción de sistemas de filtrado y riego, con aplicaciones industriales, y agrícolas. Nuestros productos están principalmente destinados al mercado doméstico chino, así como a los países limítrofes de influencia china, como Corea del Sur, Tailandia, Malasia, o Filipinas», explica este matrimonio astorgano.
Ambos se confiesan encantados de vivir en Pekín, «actualmente quizás una de las ciudades con mayor dinamismo y cosmopolitismo del mundo», señalan. Sin embargo, todo tiene su cruz, y apuntan que «lo peor, sin duda, es la contaminación, con niveles de polución muy superiores a los recomendables». Del pueblo chino admiran «por un lado la hospitalidad, son verdaderos maestros; por otro, su tenacidad, son capaces de levantarse una y otra vez, ante las adversidades», explica Pizarro. Su marido resalta, en cambio, «su capacidad emprendedora; son comerciantes puros con todo lo que ello conlleva». Como contrapartida, ella admite tener problemas para interpretar correctamente algunas de las repuestas de los ciudadanos de aquel país. «Es algo que va más allá del idioma. En esta cultura expresar directamente un 'no' es considerado inadecuado, por tanto, supone una gran dificultad entender que alguien quiere decir no cuando está diciendo sí», señala. Mientras, Ferrero cuestiona que «en China hay respeto profundo hacia los cargos superiores y, en ocasiones, eso conlleva cumplir órdenes sin pensar si son o no correctas. A veces, se echa de menos una crítica constructiva que podría ayudar a resolver muchas situaciones».
Su día a día es similar al de cualquier otro español que desempeñe en su país de origen un puesto similar, aunque con algunas singularidades. «Esperamos a que nos recojan para ir a trabajar. Lo de conducir es algo que no hacemos y no recomendamos hacer», apunta Pizarro. La joven también destaca que los intérpretes que los acompañan a veces tienen que traducir no sólo sus palabras sino también sus costumbres. Precisamente, las dificultades de comunicación y de aprendizaje del idioma son su principal problema.
Ambos echan de menos a su familia y amigos en España, pero no el ritmo de vida en su país. «En China, la actividad es frenética», confiesa ella, mientras que él admite que «el hecho de trabajar en un país con una lengua y culturas tan diferentes implica un reto diario, al que te vuelves adicto».
Tienen muy claro que algún día regresarán a España, aunque no se sienten desarraigados pese a los momentos de nostalgia. Dicen estar muy próximos al círculo más íntimo del pueblo chino y contar con buenos amigos en él. Destacan el crecimiento espectacular de China y el hecho de que en Pekín «la oferta cultural y de ocio es enorme: hay restaurantes y pubs de todo tipo, centros comerciales grandísimos y ofertas culturales por todos lados», dice Pizarro. En la otra cara de la moneda, admiten que la sanidad china «todavía tiene que desarrollarse mucho, y no todo el mundo tiene acceso a ella», aunque en su caso utilizan hospitales privados. Además, «el transporte cada día es más complicado en Pekín, considerando que se matriculan a diario cerca de mil coches. Las posibilidades de no encontrar atascos son cada vez menores, pero China está desarrollando una red de transporte moderna y sofisticada», explican ambos. Ferrero defiende la necesidad de viajar al extranjero para consolidar una carrera profesional. En lo que no se pronuncian es en si se mudarán a otro país por motivos laborales o personales, «porque seguro que nuestra familia leerá esta entrevista», dicen con picardía.