Diez años de formación hospitalaria

El Complejo Asistencial Universitario de León amplía de una a dos plazas por año la formación de farmacéuticos internos residentes ante la demanda de la especialidad

Luis Ortega, a la derecha, con cuatro de los cinco FIR que se forman en el Complejo Asistencial Univ

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ana gaitero | león
León

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La formación de farmacéuticos en el Complejo Asistencial Universitario de León acaba de cumplir una década en el 2010, precisamente en el año en que se ha ampliado de una a dos el número de plazas que anualmente se ofrece a las personas que se licencian en Farmacia para especializarse en farmacotecnia hospitalaria.

Durante este período un total de seis especialistas han sido formados en el hospital leonés y actualmente prestan sus servicios en centros hospitalarios privados de la provincia (3) y en los públicos de León (2) y Ponferrada (1).

Actualmente hay otros cinco FIR en período de formación en el Caule. en las La formación de los FIR se desarrolla a lo largo de cuatro años mediante un sistema mixto que combina la labor asistencial con la docencia y la elaboración y publicación de pequeñas investigaciones y pósters.

Además, desde hace doce años el hospital leonés imparte además formación pregrado a alumnado de las facultades de Farmacia de Salamanca y también de la Universidad Complutense de Madrid. Durante seis meses, en los últimos años de la carrera, estos estudiantes de farmacia tienen la oportunidad de aprender aspectos básicos de la profesión en el ámbito hospitalario.

Para llevar a cabo este programa formativo hay dos profesores asociados a la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca. Luis Ortega, tutor de los FIR en el hospital leonés, es uno de ellos. Su labor es «lograr un equilibrio entre la prioridad asistencial que hay en un hospital y la formación para no caer en que se trabaje mucho y se forme poco o lo contrario», precisa.

La labor farmacéutica en los hospitales presenta bastante diferencias con la que se realiza en las oficinas de farmacia. De hecho, como señala Luis Ortega, tutor del programa formativo de los FIR en León, «hay medicamentos que están catalogados de uso exclusivo hospitalario», bien por su complejidad o porque su manejo requiere medidas de seguridad específicas.

De hecho, determinados tratamientos se dispensan exclusivamente en los hospitales, incluso aunque los pacientes no estén ingresados. El año pasado se dispensaron medicamentos en el hospital a más de tres mil pacientes externos y otros mil ambulantes.

Los fármacos biológicos que se utilizan en el tratamiento de enfermedades reumatológicas, inflamatorias, intestinales, como la enfermedad de Crohn, sida, hepatitis, esclerosis múltiples, enfermedades raras y cánceres con complicaciones asociadas son algunos de los que están restringidos al uso o dispensación hospitalaria.

Durante los cuatro años de formación los FIR participan en la elaboración de fármacos y en los estudios de fármacovigilancia y fármacoepidemiología que se realizan de forma sistemática en el hospital para mejorar la calidad asistencial. También aprenden el manejo de los citostáticos que se utilizan en tratamiento de quimioterapia, ámbito en el también está involucrado el personal de enfermería.

«Si es necesario se organizan en servicios u otros hospitales para proporcionar a los FIR una formación de más calidad», señala Luis Ortega. León colabora con los hospitales de Salamanca, Vigo y de Jackson en Estados Unidos. «Estas rotaciones sirven para que tengan una visión más amplia y global de la profesión farmacéutica en el hospital y sean capaces de adaptarse a cualquier circunstancia del sistema sanitario», indica el tutor.

El último año de formación está destinado a que el farmacéutico trabaje intergrado en los servicios médicos del hospital. El personal FIR pasa consulta en la planta con los médicos y trabajan con la enfermería. «Se trata de que aporten sus conocimientos farmacéuticos en puntos clave del hospital y aprendan esas realidades que van más allá de la farmacia», añade Ortega.

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Medicina Interna, Hematología, Cuidados Intensivos y Cirugía son algunos de los servicios donde se realiza esta última fase de la formación de los (y cada vez más las) farmacéuticos internos residentes. La labor clínica del farmacéutico en un hospital es «dar una buena información» al médico, lo que a veces supone «pelear» con la industria farmacéutica», subraya Luis Ortega. El tutor destaca la excelencia de esta formación especializada a la que se accede tras un duro proceso de selección, ya que compiten por cada plaza una media de diez personas.