CORNADA DE LOBO
Sorcitroen.net
D e la estación de La Robla, donde su padre era el dueño del silbato, salió un día Gracita Morales película y mundo adelante para convertirse en Sor Citroen , aquella monjita de la Caridad que ya no usaba toca de ala delta almidonada y que resumía la modernidad que irrumpió en los años sesenta en sacristías y conventos de un catolicismo español carca, civil y revenido. Sor Citroen era para su congregación el hito histórico, la primera en sacar carnet de conducir, así que en aquella comunidad acabó entrando el símbolo de estos tiempos, el automóvil, esa cosa del diablo que cuesta cara, mete prisa y mata (sobre todo en Madrid y si lo conduce una monja).
Pasaron los años y en el monasterio (del XIV) de las dominicas de clausura de Toledo entró el ordenador, cosa del diablo también y mucho más peligrosa que el doscaballos de Gracita. Sor Mª Jesús Galán se adiestró en la nueva tecnología y sacó partido al ordenata y a internet, archivó y digitalizó los tres mil documentos y libros del fondo histórico del convento, divulgó su riqueza patrimonial y hasta era relojera de la torre. Esa monja pasó los últimos treinta y cinco años de su vida tras esas celosías, pero el martes pasado colgó en facebook un mensaje que debió saberle a pedrada en el ojo al señor arzobispo metropolitano ( centimetropolitano cuando ocupó ese solio el retaco cardenal Plá i Deniel).
La nota de esta reverenda es lacónica y tremenda; puso al cura y abadesa las cartas sobre la mesa... pero en la mesa de facebook , que es como vocearle al mundo... el planeta entero lo oye:
«Hoy me han echado del monasterio. Hay unas keniatas que me han hecho la vida imposible. La envidia ha jugado una mala pasada y han ganado ellas. Hoy vino el delegado de Vida Religiosa y, junto con la priora y otras dos monjas, han decidido que yo me marchara para que se quedaran tranquilas las keniatas. No tienen vocación, pero vienen a coger dinero para las familias .»
¿Y esa insistencia en lo keniata?... si ya keniata suena casi fuerte, aquí ruge a negrata ...¡keniatas!... y la sor y su ordenata comenzaron a dar la lata con una espinosa cuestión, la inmigración novicia (fregonas baratas) en los despoblados conventos de monjas viejas.