CORNADA DE LOBO
¡Pordiós!
S i un tontín se pone a rizar el gesto, parece el doble. Pero si es tontina y se reviste de legionario romano en procesión, será siempre el triple.
Concluye hoy la santa semana, la del gran aparato litúrgico que embute las calles de tropa papona y ruidosa clavando tararís en las nubes y atronando orejas... calles del centro, claro, en los barrios no hay procesiones lucidas, no se verían ¡y lo necesitan!, se inventaron para ostentar en público las creencias (pocas), los fervores (exagerando) o el ardor militante de facción cofrade (lo más importante), son un puro alarde, la calle es suya. Pero le meten excesiva corneta a ese modo de rezar que, incomprensiblemente, ejecutan marcando el paso a lo militar, paso de guerra con mucho timbal y metal para que se enteren cielos e infieles... y no parece seña cristiana tanto estruendo, no, pues los únicos que en el Evangelio anuncian sus rezos con trompetas son los fariseos, los hipócritas, y Jesús les mandó al cuerno... cosa en la que sigue hoy el judaísmo ortodoxo soplando el shofar , el litúrgico cuerno retorcido de carnero o de castrón con el que acompañan sus salmodias recordando el sacrificio de Isaac.
Por si fuera poca corneta, ahora se embuten bandas en cada cortejo que, a falta de repertorio propio, copian e imponen chundaratas lejanas que le caen a la tradición leonesa como a un Cristo dos pistolas. Una de ellas profanó el viejo miércoles de silencio con una de las marchas militares con que desfilan los yanquis en su academia militar de Westpoint, ¡pordiós! , y Puerta Moneda sonó ese día como la cubierta del portaviones Eisenhower, ¡pordiós, porlapatriayelrey y porwashington! Apuesto a que no tardaremos en ver marines pujando por algún Cristo legionario. Por de pronto, desfilando en cofradía de martes, se vio algo no menos ridículo y pedorri: tías vestidas ¡de legionarios romanos!, ostí, en machorro, en su paridad y luciendo además diademas doradas, uy, la escojonación bendita, el circo de los disfraces, la juerga mística. La pinta de estas longinas era de traca y pedorreta. En la tradición y en sagrado se cuelan la osadía y la garrulada porque la tontería se permite y se aplaude.
¿A qué se juega en este carnaval piadoso?, ¿le place esto a la Iglesia?...