Cosas de aquí | León recupera su fortaleza imperial
La muralla romana conquista los Guzmanes
La brecha que de manera secular ha separado el lienzo entre Ruiz de Salazar y el Cid comenzó a derribarse ayer
Imagen de la máquina excavadora derribando la valla del jardín del Cid.
Ayer comenzaron las obras para devolver la muralla romana en el tramo de Ruiz de Salazar a su lugar primigenio. Para lograrlo, se derribará la valla que durante años ha abierto una brecha entre el lienzo y la calle. De esta manera, y según el proyecto desarrollado por Melquiades Ranilla, el monumento se integrará en la ciudad al desaparecer una parte de la -˜línea maginot-™ trazada por el Parque del Cid. El objetivo es que la muralla se apoye sobre un nuevo pavimento que dibujará sus trazas y permita comprobar cuál era su situación en las zonas en las que ésta ha desaparecido completamente.
El arquitecto del Plan Director destaca que durante las obras en una de las construcciones levantadas con la destrucción el lienzo se hallaron importantes restos del sistema defensivo de época altoimperial y asegura que una vez que finalizen los trabajos se podrán contemplar estos vestigios, que serán restaurados y protegidos convenientemente.
Y es que hay que subrayar que este tramo de muralla es uno de los que más ha sufrido con la -˜evolución urbanística-™ de la ciudad. Ranilla explica que apenas ha llegado al siglo XXI como un esqueleto de lo que fue, un simple muñón que ahora se está recuperando en la medida de lo posible.
En el caso concreto de los restos en Ruiz de Salazar, el proyecto prevé consolidar el núcleo que aún queda en pie completando el volumen original. «Hemos colocado en el lugar preciso, esa cara exterior desaparecida, para lo cual hemos utilizado las mismas técnicas constructivas que nos encontramos», manifiesta Melquiades Ranilla, que añade que se han servido de materiales pétreos y morteros con una composición similar a las originales. Asimismo, cabe destacar que la restauración también ha completado el volumen del cubo y se ha alzado hasta la altura correspondiente a los restos del adarve original que fueron encontrados durante la limpieza.