Que no se te suban a la cabeza
Los campamentos de verano son un foco de contagio de piojos. Para evitarlo, los farmacéuticos aconsejan tomar medidas preventivas con el uso de repelentes

La transmisión de los piojos se produce por contacto de una cabeza infestada a otra.
Los campamentos de verano son un nicho de contagio de piojos, un problema que afecta principalmente a los niños y niñas en edad escolar. El vocal de Dermatología del Colegio de Farmacéuticos de León, Rubén García de la Peña, reconoce que la infestación por piojos causa vergüenza a la persona afectada, «piensan que tiene que ver con la falta de higiene, y nada más lejos de la realidad». A estos parásitos les gustan todo tipo de cabezas, en especial las limpias, y con sus diminutas patas se trasladan de un cuero cabelludo a otro con la mayor agilidad, sobre todo en los más pequeños que mantienen juegos y actividades en las que el contacto físico es frecuente. «Las épocas más conflictivas son al principio de curso, en Navidades y en los campamentos de verano, que es cuando se juntan muchos niños», explica De la Peña. Lo mejor para evitarlos es usar un repelente, «ya estamos notando que hay un incremento de ventas de estos productos. Las familias se preparan para el verano». Para que el tratamiento sea eficaz es necesario aplicarlo detrás de las orejas y en la nuca, que es donde primero se «agarran» estos parásitos.
Cuando se detectan estos parásitos hay que recurrir a tratamientos ya pautados a base de lociones y champús específicos. En las farmacias existe una gran variedad de marcas y el farmacéutico aconsejará la más adecuada según la persona infectada. Hay que repetir la aplicación a los siete días porque pueden haber quedado liendres (huevos) con capacidad de producir nuevos parásitos. El tratamiento va encaminado a la eliminación de los piojos y las liendres. Se basa en la utilización de sustancias pediculicidas, eliminación mecánica de piojos y liendres, medidas para evitar la reinfestación y diseminación.
Evitar los contagios . Los farmacéuticos recomiendan que para evitar contagios los niños y las niñas que acuden a los campamentos lleven el pelo corto o recogido, para dejar la nuca despejada. Los piojos pueden aparecer a lo largo de todo el año, sin especial predilección por ninguna estación, aunque los brotes suelen ser más frecuentes al inicio del curso escolar. «Hay que lavar con agua calientes los gorros, sábanas, almohadas y todo lo que haya estado en contacto con el pelo», explica De la Peña. Para atajar el problema «hay que actuar con serenidad». Ni la longitud del cabello, ni el nivel socioeconómico, cultural, edad o sexo influyen en la aparición de la infectación. Se estima que entre el 5 y el 15% de los niños y niñas en edad escolar.
Lo mejor para evitar el contagio es la prevención, con el uso de repelentes y el correcto cepillado del cabello, además del uso de champúes específicos.