Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Una de cada cuatro niñas españolas sufre hoy abusos sexuales. Lo denuncia un estudio de Aspasi , asociación para prevenir los abusos sexuales en la infancia. Una de cada cuatro es muchísimo, ¡el veinticinco por ciento de las niñas! (tus hijas entran en el sorteo). Entre niños, dice el informe que es uno entre siete (viva la lotería).

Sin embargo, se estima que más del ochenta por ciento de los abusos queda sepultado en el silencio que impone el miedo, la culpa o la vergüenza... o se pudre bajo la alfombra del sigilo familiar, entorno en el que más se producen estos casos que no se denuncian. Jamás se conocerán. No pocas víctimas lo barren o lo borran porque necesitan olvidarlo... o se ven obligados... y con su olvido lo absuelven o lo archivan.

Pero... ¿y todos los críos y crías que no se sienten violentados al no haber torpeza o fuerza en el abuso?... porque si media un cariño cierto o cercano, delicadeza y algo de fantasía, muchos niños llegarán incluso a estimarlo como una predilección o privilegio, una secreta y orgullosa participación en el soñado mundo de los adultos.

A James Dean se lo trajinaba un tío suyo que era pastor evangelista... y le encantó la deferencia (y seguramente la propina). Entre la aristocracia inglesa sobran casos de paidofilia familiar feliz entre tanto pedófilo brutal que también cultivó la nobleza... ¡que hablen esos muros de palacios y castillos!

En declaraciones recientes, el arzobispo de Brujas (obligado a dimitir por abusar de sus propios sobrinos) asegura que todo empezó como un juego, que fue sin malicia y no se llegó a la penetración, que nunca hubo violencia sexual, aunque sí tocamientos. La sociedad belga está escandalizada por tanta desvergüenza y venialización de su delito tan sólo un año después de haber sido apartado del cargo. Lo grave no es absolverse a sí mismo; absuelve a toda pedofilia no violenta, al cariñoso abuso familiar, a la babosa perversión con gracia.

El abuso infantil es hoy más que ayer. ¿Y mañana? Nunca se divulgó tanto. Jamás se propaló como hoy: se luce con detalle, se vende e se internetea. Y además pueden encontrarse arzobispos que te lo absuelvan con dos avemarías.

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