Diario de León
Publicado por
ANTONIO NÚÑEZ
León

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E n el Ayuntamiento de León no son partidarios de reciclar el papel, así que esta semana aparcaron a la puerta seis contenedores de basura y pusieron las máquinas trituradoras a tope, tanto que dos de ellas quedaron averiadas, según los del PP, que tienen la mosca detrás de la oreja. Se desconoce el contenido de la documentación destruida y convendría abrir dos líneas de investigación. Una, podría tratarse de rogativas a San Isidoro, propósitos de enmienda en la oposición, planes confidenciales de lucha contra el paro, multas pagadas a tocateja por los exconcejales o copias de anónimos donativos a Cáritas del ya también exalcalde Francisco Fernández. Pero no es probable.

Y, dos, que el papeleo contenga basura maloliente como es la que se le supone a un contenedor. Pongamos por caso que contratos a dedo, bajo cuerda y quién sabe si a comisión, infames informes sobre lo que se le debe a proveedores, recalificaciones fantasmas de suelo, y ahora más con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, privatizaciones de según qué servicios, etcétera. Servidor quiere pensar que las trituradas carpetas tampoco guardaban escabrosos secretos de la corporación que se despide, aunque algunos le habrían dado mucho juego a Quico Matamoros. Todo esto es lo último que se me ocurriría y me ofrece tan poca credibilidad como el supuesto de que estuvieran deshaciendose de billetes de cincuenta o quinientos euros.

El Ayuntamiento leonés va al rebufo, como siempre, de otras administraciones. Empezaron los de Castilla-La Mancha cargando furgonetas de trapicheos por la puerta de atrás y fue cuando Rajoy y la Cospedal dijeron que había que hacer auditorías sobre las cuentas de la pasta gansa. A ese toque de silbato acudieron los del PP de aquí a los contenedores.

Con la perspicacia que caracteriza a estos últimos se han tirado de cabeza al cubo de la basura sin pensar que algo de la mierda les podría untar también a ellos. Si el PSOE hace estas porquerías es par a borrar huellas, táctica tan vieja como las del indio Jerónimo, que también borraba las suyas pero no era tan gilipollas como para hacer lo mismo con las del general Custer. Hurgando en los archivos y cartapacios municipales es muy posible que los del Partido Popular se topen hasta con papiros incolumes de las etapas de Juan Morano o Mario Amilivia, por ejemplo, que milagrósamente se hayan salvado de la trituradora. Ya sería casualidad.

No es ese el camino que deberían seguir los del PP local. Hurgar en el vertedero ya no es moderno y en toda España después de las elecciones debe de haber camiones enteros de papel donde antes podía leerse «firmado, el alcalde, y P.O. (por orden) el secretario que suscribe». A algunos ni les habrá dado tiempo de llegar a la máquina y se estarán comiendo materialmente las pruebas y hasta las hemerotecas. Esto último no es baladí. Mi difunto amigo y compañero Vicente Pueyo, nada sospechoso de mala leche, solía decir que los periodistas no somos el cuarto poder, sino «el cuarto joder porque todo lo que tocamos lo jodemos». Luego añadía que en su turolense y maño pueblo de Alcañiz cierto alcalde sólo le daba de comer a la cabra El Heraldo de Aragón cada vez que se rebotaba con la prensa.

Yo que los del PP, si de lo que se trata es de investigar tiempo atrás, iría al ordenador y no al contenedor. O directamente al Inteco, referente mundial de la seguridad informática al que acaban de piratear a lo bestia los hackers sacando a la luz por Internet nada menos que veinte mil expedientes de máximo secreto, algunos de ellos hasta de la comisaría de Chamberí. Con un poco de suerte y como el Inteco era uno de los proyectos estrella de Zapatero para León es virtualmente seguro que el alcalde cesante también le haya confiado la seguridad del disco duro municipal. De modo que, machos, tenéis que darle a la techa.

Hace falta un hacker para destripar las cuentas municipales, las cuales huelen que atufan. Los candidatos del PP, que son todos de provecta edad, sólo se preocupan de buscar el voto en el hogar del pensionista, pero allí no van a encontrar nada ni tienen futuro. Deberían ir a la plaza de Botines donde los mugrientos chavales en paro, y a lo peor para ellos por muchos años, manejan el ordenata como no vea usted. Le dan con un dedo al teclado y sale la visa de papá, aunque esté ya caducada. Los puede fichar Isabel Carrasco para las Nuevas Generaciones de su partido, después de darles una buena ducha con gomina, eso sí.

Ellos no tienen nada que perder y que tiemble el exalcalde.

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