CORNADA DE LOBO
Plántate
A los bercianos resistentes que les duele el amor a su tierra (y también a los bercianos que se callan o se esquinan) les aguarda hoy una plantada en toda ley, un aquí me planto y aquí planto mis raíces... en mi Bierzo, plantando árboles... y plantándome... ¡berciano, plántate!
Entre Canedo y Magaz, en ese monte que la Fundación Prada está poblando para que ensanche el Bierzo su pulmón verde, crece ya una esperanza enramada para las nuevas generaciones... y hoy, en este domingo de junio que verdea floreado y reventón, plantará sus árboles ahí la bercianía sublevada que lleva plantándose últimamente ante las cementeras de mal tufo y que seguirá con sus plantes ante los campeadores impunes que vengan a esta tierra con industrias robaperas que prometen pan para hoy, paro para mañana y muchas cicatrices en pueblos y gentes. En el Bierzo ya no cabe más actividad o negocio que enguarre el viento o deje esta tierra yerma algún día, a poulo, hecha bouza despoblada. Ni caben los políticos cegatos que apuestan a lo loco como si esto fuera un casino (que lo es). El futuro del Bierzo pasa por su privilegio, su naturaleza de monte y bosque, huerta y viñedo; pasa por trabajar los primores que aquí se prometen. Esa naturaleza es su verdadera mina, la que no se cierra nunca si el berciano la mima con esfuerzo, ingenio, amor y conocimiento. Ese campo da trabajo, da vida y da belleza.
Pero esa tierra feraz, bercianos, no es vuestra por herencia; la herencia es sólo un préstamo que nos hacen los hijos y ha de devolverse íntegro, más intereses, sin que falte una hoja o un reguero, un gorrión o un cerezo, tal cual se recibió... o pasaréis a la historia como la generación vaga y ladrona que quemó su único capital e hipotecó el futuro de todos.
Cada árbol que ahí plantáis hoy es algo más que un gesto de sembrador de sueños. Estos árboles son ya el futuro y, mucho tiempo después de que hayáis muerto, serán los únicos que hablen de vosotros... y vuestro futuro sólo pasará por plantaros también con ellos afincando en este bendito suelo los pies, la raíz y la ilusión de saberos en vuestro sitio, a gusto y con ganas de que llegue el mañana cada mañana... con ganas de vivir y crecer.