La cara más oculta del sol
Una tormenta solar dejaría inservibles los satélites e inutilizaría la red eléctrica aunque no afectaría a los seres humanos
Una tormenta solar colapsaria las comunicaciones.
Tras años de una inusual calma, el Sol atraviesa ahora un nuevo ciclo en el que ruge con más fuerza que nunca. El Astro rey está lanzando al espacio ingentes dosis de energía en forma de electrones, protones e iones a velocidades cercanas a la luz cargadas de radiación electromagnética. Y la Tierra no es inmune a este fenómeno, generalmente conocido como tormentas solares.
Los efectos de una tormenta solar sobre el planeta pueden ser de diversa consideración, desde espectaculares auroras boreales o australes hasta fallos críticos en nuestro sistema tecnológico. Y, de darse el peor de los casos, una de estas tormentas dejaría inservibles los satélites -algunos incluso podrían precipitarse sobre la superficie terrestre- colapsaría las comunicaciones, afectaría a la navegación aérea y quemaría los transformadores de la red eléctrica. En unos instantes la Tierra quedaría sumida en una edad media tecnológica. Pese a contener radiación, esta no dañaría a los seres vivos al estar protegidos por la atmósfera y el propio campo magnético. Solo los astronautas en misiones espaciales se verían afectados. La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos destacó recientemente en un informe de evaluación de riesgo realizado a petición de la Nasa que, de darse el caso, «la distribución de agua se vería afectada; habría carencia de alimentos y de medicamentos perecederos en 12-24 horas y también pérdida de acondicionadores de aire y aparatos de calefacción, además de problemas en los drenajes, en el servicio telefónico, en el suministro de combustible, etc.».