CORNADA DE LOBO
A confundirse
Odio las siglas. Dicen poco o dicen nada, son claves picudas, pura fórmula para iniciados que el lego no logra descifrar... y, si se juntan, forman el bosque de la confusión.
Después del 11-S vino un 11-M y tras él un 11-J. Los del 15-M convocan ahora un 19-J de gran clamor. Del 23-F se recuerda algo, pero el cercano 22-M ¿qué era?... Las fechas «señalizadas» tenían antes nombre propio. Ahora hay que sacar la tabla de códigos para saber que el 15-A es la Virgen de agosto.
Y si pone CNV en el papel o en el rótulo de la tele, ¿se trata de la Comisión Nacional de Valores o del Club Náutico de Valencia?... ¿Sabe el lector qué es el CGPJ a palo seco? (la reina trastabilló una vez el desarrollo de estas siglas y lo llamó Consejo General del Joder Pudicial , atinando).
Cuando la Universidad de California Los Ángeles se rotuló UCLA, contagió esa brevedad comercial a casi todas, así que ULE es la universidad de León, aunque suene a mantel de goma. Mucho peor lo tiene la Universidad de Alfonso X, hoy es la UAX y suena a despectivo o a marca de detergente letal.
El pecado de las siglas lo tienen, por este orden, los contables, los escribanos, los estudiosos de la Biblia, los economistas, la física y la química, los publicistas, los periodistas, las camisetas estampadas y todos aquellos que repetimos esas siglas por abreviar, por fardar o a lo tonto... y no te digo si se trata de lucir DG, CD, CK...
La brevedad de las siglas será útil para el que las inventa o usa a menudo, pero para el resto peatón empiezan a ser una selva que atosiga o equivoca.
En el orbe mediático se abusa de las siglas. En la galera del teclado, el periodista intenta abreviar porque andan siempre metiéndole prisa. Vale. Los organismos, los nombres de la administración pública, las movimientos sociales o los planes gubernativos se nombran ahora con sus siglas. Vale. Acabaremos sabiendo qué son de tanto repetirlas, pero ¿por qué no se hace lo mismo con los cargos y nombres propios? Decimos don Fulanito de Tal, ilustrísimo diputado presidente de la CNT (comité nacional del transporte). ¿Y por qué no se dice el diputado FLJ? Quizá suene a parte policial o de sucesos, pero cabría en más de un caso.