La familia de Antonio Meño acepta un millón de euros para zanjar el litigio
El jóven quedó en coma en 1993 tras una negligencia en una rinoplastia

Fotografía de archivo de Antonio Meño con sus padres.
Aceptar un millón de euros o seguir pleiteando «otros diez años». Este era el dilema que rondaba la cabeza de la familia de Antonio Meño antes de entrar ayer al juzgado de instancia número 15 de Madrid. Allí les esperaba un acto de conciliación con las aseguradoras para zanjar el litigio que mantienen desde 1993 por la negligencia que dejó a Antonio en coma durante una rinoplastia, de eso hace ahora 22 años. No era una posición sencilla. O el millón de euros o tirar por la borda una larga batalla judicial que ha tenido muchos sinsabores y que, de no ser por «golpes de fortuna», como la sorpresiva aparición de un médico que estuvo en la fatídica operación, y que hizo posible la reapertura del caso, hubiera acabado con los Meño en la calle tras ser condenados por el Tribunal Supremo a pagar las costas del pleito, 400.000 euros, en el 2009.
Pero tras tantos años de sinsabores familiares, y después de las negociaciones que han mantenido con las aseguradoras desde diciembre pasado, después de que el alto tribunal anulara la sentencia condenatoria, al final ha habido acuerdo. Un pacto, eso sí, «miserable» para Juana. «Hoy voy a tener un día muy malo, voy a ver si soy capaz de mentalizarme con lo que hemos hecho, porque el pensamiento de mi marido y el mío es que hemos vendido nuestra dignidad, que hemos vendido a nuestro hijo, y que se ha quedado libre la persona que tanto daño me ha hecho a mí y a mucha gente», en alusión al anestesista Francisco González, al que consideran culpable por abandonar a su hijo durante la operación que le produjo daños irreparables.
Sin perdón. En total, percibirán de las aseguradoras de la clínica Nuestro Señora de América de Madrid 1.075.000 euros más de 10.000 euros en concepto de costas. Aunque para ello hayan aceptado un trato por el que no reconocen la responsabilidad del anestesista ni del centro médico y aceptan dar por concluido el litigio judicial. «Mi lucha era que se reconociera lo ocurrido y dicen que se ha reconocido porque han pagado, pero para mí no es un reconocimiento ya que eso lo tenían que haber pagado en el año 93, cuando los condenaron», afirmó una triste Juana, la conocida madre coraje, a la salida del juzgado.