Gabilondo alerta de un debilitamiento del sistema educativo por los recortes
El ministro de Educación: «Nunca he tenido la sensación de haber acabado algo»

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, durante la entrevista.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, se muestra «inquieto» por un debilitamiento del sistema educativo si las CC.AA. mantienen las reducciones presupuestarias, se recortan las tutorías y el profesorado de refuerzo y apoyo y las universidades dejan de recibir financiación suficiente de manera prolongada. En una entrevista, niega que las recientes reformas de ESO y FP sean un «coladero» para enmascarar el fracaso escolar y augura que se seguirá hablando de la necesidad de un pacto educativo en la próxima legislatura porque la sociedad lo demanda, gobierne quien gobierne. «Si alguno espera que, para que haya un pacto en España, estemos de acuerdo todos en todo, no lo habrá nunca», advierte Gabilondo cuando recuerda, en alusión al PP, que finalmente no salió el acuerdo educativo que él impulsó hace un año y medio.
Después de dos años largos al frente del Ministerio, Gabilondo rechaza la sensación de un fin de ciclo, sino de una «carrera de relevos», donde unas políticas no cierran caminos, los abren, por ejemplo en FP. «Nunca he tenido la sensación de haber acabado algo. No quiero ser alguien acabado», enfatiza.
Preguntado por la congelación e incluso reducción de plantillas docentes en algunas comunidades, indica que la relación entre número de profesores y alumnos está bien si se compara con Europa.
Sobre la universidad, resalta el incremento extraordinario de financiación de los últimos años, con buenos resultados, por ejemplo en la producción científica, pero ahora se vive la «inquietud» de los recortes. «Si el descenso de los presupuestos —alerta Gabilondo— aparece como estructural y empieza a durar, se van a resentir mucho las universidades», así que nadie se queje luego, advierte, si ninguna está en la parte alta de los ranking internacionales. Para la participación de financiación privada en la universidad pública, plantea la idea de proyectos compartidos, aunque manteniendo la autonomía universitaria de decisión y gestión.
Preguntado por el alto nivel de repetidores en ESO, constata que no es solución, pues tienen peores resultados año tras año. En este sentido, dice que las reformas pretenden una formación profesional rigurosa y, al mismo tiempo, flexible, para que ningún alumno se quede por el camino. A nadie, reitera, se le va a dar un título si no se esfuerza y aprueba los módulos y las asignaturas necesarios para pasar desde los programas de cualificación profesional inicial a la FP media, o el curso puente desde ésta hacia la superior.
«También tenemos que responder con recursos desde los poderes públicos —agrega— y desde la sociedad para que esto se pueda hacer. A ver si no apoyamos nada y luego decimos que el sistema educativo va mal». En cuanto a la escolarización separada por sexos, el ministro explica que se trata de ver si es o no segregación y, por tanto, discriminación. «No se puede segregar nunca, no puede segregar nadie, porque eso va contra la ley, contra la Constitución y contra todo», dice.