Ciudadanos de Gerona, junto a las autoridades municipales, guardan un minuto de silencio.

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cristian reino | barcelona
León

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La ciudad de Gerona rindió ayer un sentido homenaje a Melani, la niña de 18 meses asesinada presuntamente por su padre el jueves pasado. Los cerca de doscientos ciudadanos que se reunieron en la plaza del Ayuntamiento gerundense para dar el último adiós a la pequeña exhibieron rabia, incomprensión y dolor por el diabólico crimen. El crimen fue supuestamente cometido por el padre de la criatura, que confesó que acabó con la vida de su hija porque se lo había ordenado el diablo. Eso es lo que Marcelo Ruiz dijo a los agentes que se personaron en el domicilio. Lo hizo entre gritos que se escucharon en todo el vecindario. «El diablo ha estado aquí», repetía. Cuando los agentes llegaron se encontraron una imagen dantesca: la niña había muerto degollada y su cabeza estaba decapitada.

Tras guardar un minuto frente al ayuntamiento, el alcalde de la ciudad, Carles Puigdemont, dio con las palabras exactas para definir el suceso: «Trágico y monstruoso». Los representantes del gobierno municipal, personas anónimas, así como algunos profesores de la guardería a la que iba Melani y docentes del colegio de su hermana de seis años condenaron el asesinato de la pequeña y mostraron el apoyo a la familia, especialmente a la madre, que se encontraba trabajando en el momento del suceso.

De momento, un juzgado de guardia se ha hecho cargo del presunto infanticida, Marcelo Ruiz, que ayer pasó a disposición judicial. Lo hizo 24 horas después de ser arrestado, tras ser ingresado también en el psiquiátrico de Salt, donde le practicaron pruebas para determinar si padece alguna enfermedad mental que hubiera podido influir en el delito.

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