Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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A Zapatero tardarán en darle honores o reconocimientos en su tierra porque en inquina y paletez somos aquí doctores. La derechona le negará honras y la izquierdina se escurrirá en culpas o complejos, así que pasará algún tiempo antes de verse al menos una calle dedicada al presidente Rodríguez Zapatero con no menos derechos que la que le dieron a un tal Rodríguez del Valle (su calle familiar, por cierto) del que nadie sabe nada ni el por qué.

Zapatero tiene logros y méritos que no admiten rebaja, aunque resuene todavía la estrepitosa pitada en las urnas que le ha tributado el país al final de su lidia. Deja la presidencia del Gobierno con serios abollones en su crédito y en su moralidad política, pero ningún cazurro había mandado tanto en España como él, algo que no logró siquiera uno solo de los reyes leoneses que, aun siendo más de uno gente de dudoso honor o respeto, tienen calles por aquí, congresos por allá o avenidas en toda boca grandona.

También Martín Villa tiene calles (o un parque Juan Morano), de modo que cualquiera puede entrar en comparaciones: ¿es que Zapatero ha sido menos? Así las cosas, León tendría una obligación moral de iniciar mañana mismo los trámites para poner su nombre a una calle, aunque fuera arrabalera como la que le dimos a Gaudí en Cantamilanos (cuánta ingratitud y desdén).

La razón de paisano y conciudadano es la que primero manda en la honra debida (o en la deuda) al leonés Zapatero, independientemente de colores, banderas o trincheras, y por ahí debería caminar el orgullo compartido de los leoneses, salvo el de los enrocados en sus trece de tirrias o resentimiento y que bien podrían mañana firmar un libelo de repudio para derogarle hasta el título de leonés si lograran atreverse a tanto cuando no están tras la sebe achusmando y reburdiando.

Pero la gracia de estas honras no puede estar tanto en el homenaje de su gente, como en el de las instituciones, ahora en gran medida controladas por sus adversarios políticos, lo que haría más honroso y creíble el reconocimiento si llegara a producirse. Nobleza obliga. ¿Se perderá esta otra oportunidad de demostrar talla y estilo?...

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