Alertan de que los recortes reducirán la supervivencia de los pacientes de cáncer
Un 81% de los oncólogos dice haber tenido «dificultades» para tratar enfermos.
El tijeretazo tendrá también su efecto en el tratamiento de los pacientes con cáncer. Los recortes se traducirán en una rebaja de la eficiencia en la asistencia sanitaria. Pero también la austeridad presupuestaria se reflejará en la calidad de vida de los enfermos y en un deterioro de la formación de los oncólogos. Tarde o temprano la tasa de supervivencia de los pacientes con cáncer menguará.
Esta es una de las principales conclusiones que se desprende de la encuesta Impacto de la crisis económica en la aplicación de terapias oncológicas innovadoras , realizada por el Instituto de Estudios Médico Científicos (Inesme) con la participación de 60 oncólogos seleccionados de forma aleatoria.
En el estudio, cuyos resultados se presentaron ayer, se subraya que el 81,7 por ciento de los oncólogos españoles asegura haber padecido en el último año «dificultades» a la hora de tratar a sus pacientes. Unas veces se ha reducido la oferta y otras se ha limitado la disponibilidad de terapias innovadoras.
De acuerdo con el presidente del Inesme, Jesús Honorato, están aflorando trabas para la puesta en marcha de ensayos clínicos y limitaciones en el uso compasivo de los medicamentos, así como una mayor presión a los oncólogos por parte de las administraciones. En suma, los enfermos se están beneficiando menos de tratamientos innovadores.
Así, las restricciones están asociadas a aquellos tratamientos de coste elevado, con la eterna justificación de la necesidad de reducir el gasto. A este respecto, el informe sostiene que ahora se están aplicando de manera rigurosa criterios de eficiencia. Por esta razón se están modificando protocolos y guías hospitalarias.
Los encuestados. El estudio revela que un 67 por ciento de los interrogados están persuadidos de que existen disparidades entre distintos hospitales de una misma comunidad en cuanto a la disposición de tratamientos.
Alrededor de un 80 por ciento de los encuestados opina que el cáncer de pulmón es el más afectado a causa de la escasez de tratamientos innovadores, seguido por el de mama y riñón. Se trata tumores que tienen gran incidencia en la población. «Su impacto socio-sanitario es muy importante», dijo Honorato, quien destacó que un recorte puede tener consecuencias inmediatas en la supervivencia.
Las terapias innovadoras son las únicas afectadas por la crisis. No en balde, uno de cada tres encuestados admite que la detección precoz del cáncer mediante el uso de marcadores biológicos (36 por ciento) o la quimioprevención (38 por ciento) también están sufriendo las dentelladas del ajuste presupuestario.
Por grupos de edad, más del 78 por ciento de los participantes opina que son las personas mayores las que se ven más afectadas por estas limitaciones.
Cuatro de cada diez oncólogos piensan que la limitación del uso de tratamientos innovadores impacta de forma negativa en la experiencia y formación de los especialistas oncológicos. A este respecto, Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac), considera que los profesionales sanitarios, «debido a sus conocimientos y a la confianza que en ellos depositamos los pacientes, son los únicos que deberían estar legitimados para tomar decisiones clínicas». «Sin embargo, estamos viendo cómo, cada vez más, se limita la capacidad de nuestros profesionales a la hora de tomar decisiones que nos afectan directamente a los pacientes desde un punto de vista clínico en relación a la evolución de nuestra enfermedad y nuestro pronóstico», lamentó.